viernes, 25 de febrero de 2011

La screwball comedy ya existía en el Siglo de Oro

                   CRÍTICA TEATRAL: "EL GALÁN FANTASMA"

Los cineastas dicen que hacer comedia es lo más difícil, pero cuando se hace bien, el resultado es más que satisfactorio. Acostumbrados a ver las grandes comedias de los años 30 y 40 de Howard Hawks o Frank Capra, uno siempre se admira de la genialidad de los guiones. Pero lo que llama más la atención es que estas comedias, que la gente disfruta en el cine, ya existían hace más de 400 años en el teatro. Ejemplo de lo que digo es la obra que he visto representada sobre las tablas del Teatro Lope de Vega de Sevilla: "El galán fantasma" de Calderón De La Barca. 

Aparte de sus piezas más famosas sobre el honor y la injusticia social, Calderón también escribió comedia pura y dura como esta obra que estoy refiriendo. Todo se centra en un engaño a un duque para hacerle creer que ha matado a un pretendiente de su amada, pero éste no ha muerto y se cita con su amada en el jardín, con el temor de que se descubra la farsa. 

El gran atractivo de esta obra es el reparto encabezado por rostros populares de la televisión como Patxi Freytez (Mikel en "El Comisario"), el "Galán Fantasma del título, Carmen Morales, hija de la gran Rocío Dúrcal como Julia, el objeto de deseo del galán y del duque y la sevillana Ana Ruíz ("Camera Café", "Amar en tiempos revueltos") haciendo un papel delicioso y desternillante a la vez. La veteranía en el reparto la aporta Manuel Gallardo, recordado por ser el padre de Javi (Juanjo Artero) en "Verano Azul".

La obra está llena de momentos brillantes como las dos coplas que canta Ana Ruíz para deleite de su amado o cuando aparece con los dientes rotos y hablando con ceceo. También debo destacar el momento en el que Carmen Morales se queda petrificada cuando ve por primera vez a amado "muerto". 

La puesta en escena está muy conseguida gracias a elementos acertados como el cuervo que acompaña al duque o la tela que simula el pasadizo que lleva al jardín de Julia. En definitiva una comedia divertida, en la que te terminas acostumbrando al verso hablado y donde unos actores muy inspirados hacen pasar un buen rato, que de eso es de lo que se trata. No me extrañaría que en Hollywood conocieran al dedillo estas obras, ya que son el germen de los largometrajes cómicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario