viernes, 13 de enero de 2012

Una poética visión de las pasiones de Emma Bovary

                     CRÍTICA TEATRAL: MADAME BOVARY

Adaptar una novela al teatro no es, de entrada, una tarea sencilla. Se está limitado por un escenario y eso hace que entre en juego la imaginación para que los pasajes más significativos de una obra en prosa se vean reflejados sobre las tablas. Esta aventura la han superado y con nota muy alta Magüi Mira y Emilio Hernández con la versión teatral que han hecho de Madame Bovary, la inmortal novela de Gustave Flaubert que dejó muy buen sabor de boca en su primera representación en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, obra que estará hasta este domingo en la capital hispalense. Hay numerosos aciertos y apuestas arriesgadas pero efectivas que han de destacarse. 
Los protagonistas de Madame Bovary en escena
Los actores están escogidos muy bien: Ana Torrent hace una genial creación de Emma Bovary, mostrando claramente facetas claves como su infelicidad matrimonial y el efecto que le ha producido la lectura de novelas románticas, idealizando el amor hasta límites extremos. Además, demuestra que cuando se suelta el pelo literal y figuradamente, con sus infidelidades, es cuando más arrebatadora y sensual se muestra en el escenario.

Por otro lado Juan Fernández muestra una bondad y sensibilidad a la que no nos tiene acostumbrados en sus papeles en el cine y la televisión. Por su parte, Armando del Río encarna a la perfección al conquistador seguro de su éxito con las mujeres, mientras que Fernando Ramallo no desentona en absoluto en el papel del joven Leon.

En cuanto a la dirección de Magüi Mira se puede decir que es sobresaliente, ya que toma una serie de decisiones efectivas dramáticamente: la narración de pasajes fundamentales de la historia con alternativas formales pero que no desentonan, la decisión de que los actores expresen sus pensamientos sin apartarse en el escenario sino formando parte de la escena, interactuando cuerpo a cuerpo con los demás intérpretes, y una plasmación de los momentos más eróticos de la novela donde lo explícito, ejemplificado sobre todo en la exposición física de Armando del Río, no llega a incomodar porque está todo muy medido para transmitir con total verosimilitud una pasión amorosa.
Uno de los momentos más sensuales de la obra
Finalmente, el momento más dramático de la historia está tratado con un toque poético, que es una cualidad que abunda en toda la obra, donde el color azul juega un papel determinante, haciendo que el espectador se conmueva por Emma, a pesar de los errores que ha cometido.

La puesta en escena se beneficia de un escenario con pocos elementos y un juego de luces combinado con la soberbia música de David San José, que ayudan a ambientar cada pasaje que se muestra de la historia. Una propuesta para acercar al público una obra cumbre de la literatura universal que demuestra el dicho de "quien no arriesga no gana" y que el equipo que ha hecho posible esta versión de Madame Bovary ha ganado por goleada, no se la pierdan.

1 comentario:

  1. Puede que no sea muy objetiva,pero Ale es increible como escribes.Enhorabuenaaa.Que orgullosa estoy de ti

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