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sábado, 10 de noviembre de 2018

15 Festival de Cine de Sevilla: Olivier Assayas da en la diana en la jornada inaugural con "Non-Fiction"

Sevilla es, hasta el 17 de noviembre, punto de encuentro cinematográfico gracias al Festival de Cine que ha inaugurado su decimoquinta edición con una película notable, Non-Fiction, dirigida por Olivier Assayas, dentro de la Sección Oficial

El cineasta francés, quien también compitió en el festival hispalense con su anterior filme, Personal Shopper (2016), cuenta con un conjunto de actores en estado de gracia para hablar, gracias a un ágil guión escrito por él mismo, de la sociedad de consumo de hoy en día. Assayas vuelve a contar con la maravillosa Juliette Binoche tras haberla dirigido en filmes como Las horas del verano (2008) o Viaje a Sils Maria (2014), aunque ya se conocían años atrás por películas de André Téchiné en los que Assayas era coguionista, como La cita (1985) o Alice y Martin (1998).

Binoche está acompañada en Non-Fiction por otros buenos actores como el también director Guillaume Canet, responsable de títulos como No se lo digas a nadie (2006) o Pequeñas mentiras sin importancia (2010), o el carismático Vincent Macaigne visto en nuestras pantallas en la tronchante C'est la vie (Olivier Nakache y Éric Toledano, 2017) o el drama Las inocentes (Anne Fontaine, 2016). 

El mencionado trío de actores da una lección de naturalidad en conversaciones intelectuales sobre la cultura y el predominio de la tecnología, que le come el terreno, por ejemplo, a los tradicionales libros de toda la vida, por lo que Assayas incide en las nuevas maneras de comunicarse y de consumir cultura, todo ello sin caer en la pedantería en absoluto y con ingeniosas referencias a películas, directores o escritores, en el que incluso hay un guiño autorreferencial a costa de Binoche.

Otro punto importante que se trata es el de la creación, en este caso literaria, donde el personaje de Macaigne expresa la manera casi inevitable de algunos escritores de crear ficción a partir de vivencias personales y personas que han conocido, que intenta disimular pero que son reconocibles. Hasta hay cabida para el terreno personal de los personajes que a un servidor le chocó en un principio pero luego se percató de lo que influía en el terreno laboral y enriquecía la trama.

Non-Fiction es un filme dinámico que deja un buen sabor de boca por tratar de manera natural temas que nos incumben como ciudadanos, además de poner la atención en las cosas que no se dicen pero se intuyen y una convivencia en la que el disimulo es un factor elemental. Assayas acierta en no hacer que un actor sobresalga con respecto a los demás mostrando a personajes cotidianos. También destaca la fotografía, muy natural, de Yorick Le Saux.    

También dentro de la Sección Oficial un servidor ha visto el filme Donbass, dirigido por el cineasta de origen bielorruso Sergei Loznitsa, que se prodiga más en terreno del documental pero que en España ha estrenado, por ejemplo, En la niebla (2012). En el filme que presenta ahora, del que también es guionista, usa precisamente técnicas del documental para reflejar su visión de los disturbios acaecidos en Ucrania en 2014, con territorios ocupados y tensión constante. Todo esto, que podía haber dado como resultado una buena muestra actual de cine comprometido resaltando la deshumanización y el descontento de una región con graves consecuencias, se queda en tierra de nadie debido a una narración atropellada y a veces  caótica.

Da la sensación de querer mostrar muchos aspectos del conflicto pero lo hace de una manera desordenada y haciendo caer en una monotonía narrativa, a pesar de explosiones, muertes inesperadas y humillaciones. Eso sin contar la inclusión de una boda que parece sacada de otra película con un tono caricaturesco absoluto. Las intenciones se preveían muy positivas pero el resultado, para un servidor, no ha sido el esperado por lo expuesto. 

El Festival ha contado hoy con la presencia de la actriz italiana Valeria Golino que recibió el Premio Ciudad de Sevilla y presentó  Euforia, su segundo filme como directora. 
La actriz y directora Valeria Golino                                                                                                          Concha de la Rosa      

Con una exitosa carrera en Hollywood gracias a la oscarizada Rain Man (Barry Levinson, 1988),  Hot Shots (Jim Abrahams, 1991) y secuela o Leaving Las Vegas (Mike Figgis, 1995), la actriz explicó detalles de Euforia, que un servidor verá el domingo si nada lo impide, por lo que de esta película deja de hablar pero sin dejar de mencionar que Golino también participa, en este caso como actriz, en La casa de verano, presente en la Sección Oficial a Concurso,  dirigida por Valeria Bruni Tedeschi y de la que un servidor también hablará cuando la vea.

lunes, 4 de junio de 2018

"Basada en hechos reales": En busca de inspiración

El pánico al folio en blanco es algo que le ocurre a muchos escritores a la hora de escribir una nueva novela tras una anterior que ha sido un gran éxito. Roman Polanski vuelve a dirigir cuatro años después de La venus de las pieles (2013) para ofrecer una retorcida y enmarañada historia sobre este tema.

Especialista en crear intriga y sorprender, Basada en hechos reales, por el desarrollo de la historia, es (a juicio particular) una obra menor del director polaco si la comparamos no ya con esa obra maestra que es La semilla del diablo (1968) sino con una película más reciente en su filmografía, El Escritor (2010), que protagonizaron Ewan McGregor y Pierce Brosnan y, como indica el título, con la escritura como tema común.

En el caso de Basada en hechos reales, Polanski coescribe el guión junto a Olivier Assayas (otro director con una tendencia actual por las historias extrañas como demostró en Personal Shopper) adaptando una novela de la escritora francesa Delphine de Vigan. Desconociendo la novela de la que parte, lo que hay sin duda es un juego de espejos al llamar a la escritora de la película con el mismo nombre que la escritora real autora de la novela base.

El filme plantea un esquema típico de historia con personaje invasivo con buenas intenciones aparentes y cuya relación con la otra persona se va agriando hasta llegar a unos límites casi mortales. La búsqueda de la inspiración toma aquí tortuosos caminos, con una resolución que mezcla sorpresa con extrañeza y además con un referente claro del universo creativo de Stephen King, a saber, escritor, impedido físicamente... no hace falta más para saber el título al que un servidor se refiere.

La intrincada trama hay que admitir que está bien llevada por las dos actrices protagonistas, siendo Eva Green la que deslumbra desde el primer momento en el que aparece en pantalla. Tiene una mirada y una expresión, además de una apariencia exterior absolutamente magnética y confirma su evolución como actriz desde su sonado debut en Soñadores (Bernardo Bertolucci, 2003). 

Por su parte, Emmanuelle Seigner, esposa y musa de Polanski desde que rodasen Frenético (1988) encarna a la escritora en una evolución donde pasa de ser eclipsada por Green en todos los aspectos a ella jugar sus cartas, en un juego perverso de aprovechamiento mutuo. Eso salva un poco la historia porque la entrada del personaje de Green en la del de Seigner no se entiende en un primer momento, ya que ocurre todo muy rápido, sin apenas explicaciones y, ante algunas actitudes y acciones de Green resulta desconcertante la razón por la que Seigner no la echa de casa a la primera.

Por otra parte, un servidor considera que Polanski desaprovecha al personaje que defiende con profesionalidad Vincent Perez. El inolvidable La Mole de La reina Margot (Patrice Chéreau, 1994) tiene un rol secundario que, si no existiese en la trama, un servidor considera que tampoco hubiese variado mucho el resultado final.

Con una sugestiva música del multipremiado Alexandre Desplat y una correcta fotografía de Pawel Edelman, colaborador habitual de Polanski desde El Pianista (2002), Basada en hechos reales habla de los extraños vínculos entre los seres humanos, donde la dependencia y la dominación puede cambiar de manos en el momento más inesperado, sobre todo si se tiene un propósito, como sacar un libro al mercado, como ocurre en este caso. Siendo Polanski en el está detrás de las cámaras se esperaba algo mejor con estos ingredientes.

jueves, 10 de noviembre de 2016

SEFF 2016. DÍA 7: "Scarred Hearts", por encima de lo último de Olivier Assayas

El XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla encara ya su recta final y en la penúltima jornada antes de conocer el palmarés de esta edición la película rumana Scarred Hearts (Corazones cicatrizados), en la Sección Oficial fuera de Concurso dejó un buen sabor de boca por varios motivos. La dirige el cineasta Radu Jude y se basa en una novela autobiográfica de Max Lecher, en la que narra su propia historia cuando pasó una temporada en un sanatorio debido a que estaba aquejado de teberculosis ósea en los años previos al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. El guión del propio Jude mezcla imágenes con textos del propio Lecher como transición entre escenas. Es muy destacable la recreación de la época así como la interpretación de Lucian Teodor Rus como Emanuel, alter ego de Lecher. 
Imagen de los pacientes del sanatorio de la genial película Scarred Hearts
Uno de los aspectos por los que brilla el guión es que no se olvida en ningún momento de la enfermedad que padece el protagonista y, aunque él ponga voces aniñadas o tenga relaciones sexuales a pesar de la escayola que le impide moverse con libertad, el mal da la cara en dos ocasiones concretas y hace a Emanuel poner los pies en la tierra y percatarse de su amarga realidad. El filme refleja las prácticas médicas de la época, donde predomina el dolor, y se hace una interesante reflexión de la razón por la que unas personas se curan y otras no. Además la última escena de la película supone un mazazo para el espectador y hace ganar más enteros a un filme al que se le puede achacar una duración algo excesiva, 141 minutos, pero aún así, llega a calar por todo lo mencionado con anterioridad.

Scarred Hearts fue superior, en mi humilde opinión, a las dos películas proyectadas hoy dentro de la Sección Oficial a Concurso. De las dos tiene una mejor factura Personal Shopper de Olivier Assayas quien vuelve a contar con la actriz estadounidense Kristen Stewart tras Viaje a Sils Maria (2014). En esta ocasión la protagonista de la Saga Crepúsculo interpreta una historia de fantasmas con reminiscencias a Los Otros (Alejandro Amenábar, 2001) o Al final de la escalera (Peter Medak, 1980). El intento del personaje de Stewart por contactar con el espíritu de su hermano gemelo, fallecido de un ataque al corazón, órgano afectado por una malformación en ambos, se mezcla con la labor de ella como personal shopper de una celebridad y los distintos elementos paranormales no están nada claros aunque se muestren algunas cosas de manera evidente, pero la tensión que provoca la conversación por WhatsApp que Stewart mantiene con un usuario desconocido se diluye en el momento cumbre con un fundido a negro y todo lo posterior no hace sino dejar más preguntas en el aire sin contestar que respuestas al principal misterio del filme.
Kristen Stewart en una escena de Personal Shopper
Por último y, aunque parezca un contrasentido, el guión es también lo que falla en el filme polaco United States of Love. Reitero lo de contrasentido porque el guión, del propio director del filme, Tomasz Wasilewski,  fue premiado en el Festival de Berlín. La historia se centra en cuatro mujeres que viven en la Polonia de 1990, ya caído el muro de Berlín, y que empieza poco a poco a modernizarse. Las diversas vivencias incluyen una mujer atraída por un cura, otra que lleva varios años manteniendo relaciones con un hombre casado y que, tras el fallecimiento de la mujer de éste, se convierte en una especie de Glenn Close en Atracción Fatal (Adrian Lyne, 1987) u otra que se siente atraída por una vecina y se inventa varias excusas para acercarse a ella, como fingir una caída con la bolsa de la compra en las escaleras. La cuestión es que la película hace un recorrido por comportamientos humanos femeninos y masculinas muy cuestionables o directamente sin justificación, pero a lo expuesto es que ninguna de las historias, llenas de desnudos y prácticas sexuales mostradas de una manera cruda, no tienen un final, sino que todas acaban en tierra de nadie sin dejar claro el destino de ningún personaje. Mañana más.