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jueves, 20 de diciembre de 2018

"Jazz en La Pecera": La vida y la música en el aire

La curiosidad es algo singular, y lo asegura un servidor que es muy curioso, ya que puede hacer que algo que no esté entre las aficiones principales de alguien no sea impedimento para querer saber cosas de algo de lo que se saben cosas básicas como autores, cantantes o títulos de canciones. Por lo tanto que se haga un espectáculo como Jazz en La Pecera es muy oportuno por su espíritu didáctico y divulgativo.

Esta producción de Teatro del Gallinero y GNP es una mezcla de teatro y música que se pudo ver con anterioridad en el Teatro Central de Sevilla y recibió en la Feria de Palma del Río el Premio Especial del Jurado este año al que le quedan días para terminar. Un servidor pudo disfrutar de este espectáculo gracias a una representación en La Fundación Cajasol de la capital hispalense.

Jazz en La Pecera hace referencia a un programa en una emisora de radio y el espectador presencia un ameno repaso por el estilo musical del título, desde sus orígenes, incluso a nivel etimológico. Esto también supone un recorrido por la historia del siglo XX, la mención de acontecimientos cruciales y que se hable de nombres legendarios como Bessie Smith, Louis Armstrong, Glenn Miller, Miles Davis o Nina Simone.

Para un servidor fue muy ilustrativo y didáctico porque pudo conocer cosas de las que, sinceramente, no tenía ni idea en la evolución (como sus variantes o mezclas con otros estilos) de una música que marcó y cuenta con miles de seguidores, con Festivales dedicados exclusivamente a ella, como el de Vitoria, que se celebra desde 1977. 
Un instante de Jazz en La Pecera                                                                                                                      Laura Zorrilla

El espectáculo tiene el aliciente para un servidor de sus artífices: Jorge Dubarry dirigiendo y María José Castañeda en escena interpretando varios personajes, como la locutora del programa radiofónico. El binomio Dubarry-Castañeda ha hecho disfrutar a un servidor con sus anteriores montajes: Culto a la abundancia y Paulina a secas. Curiosamente en el primer título mencionado ambos trabajaron junto a Javier Berger, el cual es el autor de Jazz en La Pecera, sobre una idea del propio Dubarry.

La dramaturgia de estos montajes mezcla una historia y música lo cual siempre es estimulante. En el caso de la obra que centra esta crítica, cuenta con acciones paralelas, ya que se desarrolla una historia que tiene que ver con la propia identidad y origen de la locutora, los entresijos y/o incidentes durante una transmisión radiofónica que el oyente lógicamente no ve desde su casa y actuaciones en directo gracias a la voz de la propia Castañeda y Paula Padilla acompañadas de músicos experimentados como Pablo Cabra a la batería, Daniel González, con el contrabajo y el bajo eléctrico, y Matías Comino en la guitarra y el banjo. Todo ello complementa el citado viaje musical e histórico que propone Jazz en La Pecera, donde también tiene cabida la reivindicación de mujeres como Ella Fitzgerald y otras voces destacadas femeninas.

Para un servidor, cinéfilo empedernido y que recordó la importancia del jazz en el cine, no sólo por biopics como Bird (Clint Eastwood, 1988), sobre la figura de Charlie Parker, sino por la inclusión de esta modalidad musical en filmes emblemáticos como Un tranvía llamado deseo (Elia Kazan, 1951) por la banda sonora compuesta por Alex North, o Anatomía de un asesinato (Otto Preminger, 1959) donde se escuchaban temas de Duke Ellington, conocer más sobre esta música de una manera instructiva siempre lo valorará, por lo que felicita desde aquí a los responsables de Jazz en La Pecera.       

miércoles, 23 de noviembre de 2016

"Paulina a secas": Positivismo ante la incertidumbre

Hay muchas maneras de afrontar el futuro: con ilusión, con pesimismo, con dudas. La protagonista de Paulina a secas decide hacerlo no perdiendo nunca su positivismo. Eso no quita que los espectadores que asisten al espectáculo protagonizado por María José Castañeda y dirigido por Jorge Dubarry se rían ante las ocurrencias terapéuticas de la protagonista. Pero no deja de haber un trasfondo amargo en lo que se está contando, con humor, eso sí.

Tras Culto a la abundancia, Castañeda y Dubarry demuestran el buen tándem que forman con un espectáculo, donde vuelven a unir esfuerzos Teatro del Gallinero y ¿Por qué Teatro? en un espectáculo donde las canciones tienen mucha importancia y es lógico que se canten temas en directo con la hermosa voz que Castañeda posee. De entre todas las canciones de Paulina a secas un servidor se atreve a señalar que la versión del tango Por una cabeza, jugando con una fruta que rima precisamente con cabeza es su favorita. Ahí, y en otros momentos se ve la compenetración de Castañeda con los músicos que la acompañan sobre el escenario, Daniel Abad y Jesús Maestre, tocando diversos instrumentos con muy buenos resultados sonoros pero contribuyendo, además, a la comicidad del espectáculo con recursos de la comedia física que hace que el espectador esté pendiente de todo lo que ocurre en un escenario muy particular.

Paulina a secas también tiene uno de sus puntos fuertes en la ruptura de la cuarta pared porque las interacciones de Castañeda con el público dan una nueva muestra de la gran actriz que es, además, con ese dulce acento argentino que le aporta al personaje para narrar, sin dejar el humor a un lado, las vicisitudes de las personas de otros países que vienen al nuestro buscando una oportunidad llenas de sueños que no se cumplen. 

Con situaciones delirantes (el vestuario de Paulina consigue hacer reír desde el primer momento) el subtítulo del espectáculo, Psicodrama musical, está muy bien escogido porque la labor de terapeuta de Paulina se une a un concierto que acaba transformándose en una campaña electoral donde de nuevo el público es cómplice. En ese momentos y otros anteriores Castañeda demuestra, como ocurría en Culto a la abundancia que es una actriz que lo da todo y no para de hablar, cantar, bailar o revolcarse por el suelo. Todo ello para contar una historia en el fondo dura.
Un instante de Paulina a secas
La diferencia está en la actitud y Paulina a secas invita a no perder el optimismo y las ganas de luchar aunque las experiencias anteriores hayan sido negativas y  en el futuro no se vea una luz al final del túnel, pero la actitud que propone el espectáculo es, como decía el Dúo Dinámico, en ser "como el junco que se dobla peo siempre sigue en pie", y, por lo tanto, resistir.  

Paulina a secas se representará del 1 al 4 de diciembre en el Teatro La Fundición, una ocasión que no desaprovecharía. 

jueves, 20 de octubre de 2016

"Culto a la abundancia": ¿Alabado sea Dios?

La figura del predicador siempre ha ejercido para muchos artistas una especie de fascinación. La capacidad para convencer a las masas en beneficio propio o de segundas personas no pasó desapercibido por ejemplo en el cine con logrados retratos de esta figura como se muestra La noche del cazador (Charles Laughton, 1955), El fuego y la palabra (Richard Brooks, 1960) o Network (Sidney Lumet, 1976).

Las posibilidades dramatúrgicas del discurso de los predicadores, que es básicamente un exaltado monólogo no ha pasado desapercibido a Jorge Dubarry, que dirige un texto ampliado de Javier Berger y que ha dado como resultado Culto a la abundancia, hasta hoy en la Sala Cero de Sevilla. Dubarry saca todo el potencial a una historia que es más de lo que inicialmente se ve en escena, donde un predicador anima al público asistente a mejorar sus vidas con dos elementos: la fe en Dios y el dinero que va mucho más allá de la reiterada voluntad.

Pero si algo destaca en Culto a la abundancia es la magnífica interpretación de María José Castañeda. Un servidor ya se quedó cautivado con ella interpretando a Doña Ana de Pantoja en el montaje de Don Juan Tenorio que Teatro Clásico de Sevilla representó en el Teatro Quintero el año pasado. En Culto a la abundancia da una lección interpretativa soltando una arenga sin ningún titubeo ni fallo, todo lo contrario: control vocal y continua exaltación para convencer y un trabajo corporal muy completo para complementar la aceleración de su discurso. Daniel Abad acompaña correctamente a Castañeda y las canciones se convierten en un protagonista más. Todo sea para conseguir los propósitos de estos virtuosos de las palabras que embaucan sin que la persona se dé realmente cuenta de que ha caído en sus redes. Castañeda consigue que veamos a un predicador desde el minuto uno y regala a los espectadores una gran interpretación reservando una sorpresa que no puedo desvelar.

Un instante de Culto a la abundancia. CHEMANEL

Culto a la abundancia (de ¿Por qué Teatro? y Teatro del Gallinero) ahonda en la facilidad de convicción de ciertas personas que se aprovechan de la precaria situación actual y a esas palabras mucha gente se agarran como un clavo ardiendo, pero repito, no es oro todo lo que reluce.   

lunes, 17 de octubre de 2016

Jorge Dubarry y María José Castañeda: Historias teatrales con trasfondo social

María José Castañeda y Jorge Dubarry son dos profesionales del teatro a los que la realidad les impacta y tienen la necesidad de mostrarla sobre un escenario. Con una larga trayectoria a sus espaldas unen esfuerzos a nivel de producción con ¿Por qué Teatro?, creada a finales de los años noventa, y Teatro del Gallinero. Gracias a esta unión los sevillanos podremos disfrutar de dos espectáculos: El miércoles 19 y el jueves 20 de este mes representan en la Sala Cero El culto a la abundancia, la versión larga de una pieza de veinte minutos  escrita por Javier Berger hace tres años y donde se trata el tema de la religión ligada a la economía. Este espectáculo lo dirige Dubarry.

Jorge Dubarry 

Por otro lado están recorriendo la provincia de Sevilla con Paulina a secas durante el mes de octubre y noviembre para llegar al Teatro La Fundición del 1 al 4 de diciembre. También con dirección de Dubarry, tratan el tema de las terapias. De ambos espectáculos y muchas cosas más hablaron ambos para El Rinconcillo de Reche. Pasen y lean  


María José Castañeda
Pregunta: ¿Se puede decir que uno de los puntos en común entre los dos espectáculos es la crítica que contienen, eso sí, cada uno hacia un aspecto diferente?

Jorge Dubarry: Sí, nuestra línea de trabajo es hablar de las cosas que nos preocupan de nuestra sociedad, en la actualidad.

P.: En el caso de Paulina a secas tratan el tema de las terapias…

María José Castañeda: Sí, en nuestros espectáculos siempre pretendemos que la crítica sea sutil e intrínseca porque lo que queremos es contar una historia. En el caso de Paulina a secas el público asiste a una terapia colectiva, pero la terapeuta es algo peculiar, se la ha aplicado a sí misma y se le ha ido de las manos. Ese es el hilo que sustenta la dramaturgia. Debajo de todo eso está el aspecto crítico, ya que en este caso la terapeuta es latinoamericana y viene a Europa a buscar una vida mejor, va de un trabajo a otro pero en ninguno encaja. Los personajes de nuestros espectáculos son supervivientes más que perdedores o fracasados. La denuncia social que hacemos no nos gusta que sea panfletaria, ni hacer un discurso político. Lo que hacemos es colocar a los personajes en un contexto concreto a través de la historia que protagonizan y se analiza la realidad del personaje en un momento conflictivo.

J.D.: En El culto a la abundancia tratamos el culto al dinero de la sociedad capitalista. La nueva religión es el dinero y contamos la historia de unos personajes con una serie de sorpresas.

P.: Otra característica de ambos espectáculos es que rompéis la cuarta pared…

M.J.C.: Sí, sí. Casi a martillazos.

J.D.: Es una manera de acercarse más al espectador pudiendo hablarles, tocarles y transmitirles todo lo que queremos contarles. Es algo como más íntimo, como si les contásemos un secreto.

M.J.C.: Nosotros trabajamos con otras compañías de teatro con distintos estilos. Por nuestra propia infraestructura de creación personal, consideramos el teatro como un juego y queremos que el espectador participe en él. No queremos que nos observen, sino que estén dentro de la historia y que la vivan. En este tipo de teatro contemporáneo, en el sentido de que habla de las cosas que ocurren ahora, necesitamos la respuesta del público. Es por ello que la cuarta pared queda fuera de este estilo teatral.

P.: ¿Hubo algún caso concreto que motivase la creación de los espectáculos?

M.J.C.: Paulina a secas surge a partir de un viaje que hice a Latinoamérica en el que entré en contacto con profesionales del teatro de allí. Son un ejemplo de resistencia porque, si nosotros estamos pasando una crisis, yo he estado en pueblos de Argentina donde he visto grandes espectáculos. Cuando volví a España me quedé muy marcada por que allí viví y tenía enormes ganas de trabajar porque vi a gente pasando horas y horas creando y ensayando, a pesar de estar en situaciones complicadas. Sin embargo, siguen adelante porque aman lo que hacen. Luego he tenido amigas que se han venido a España en busca de una oportunidad y se han encontrado con muchas dificultades para cumplir sus sueños, que es lo que busca el personaje del espectáculo.
Un momento de Paulina a secas

P.: Lo que se ha demostrado es que el teatro se basa en el actor y la palabra, por lo que, si se pretende contar una historia, da igual los medios con los que se cuenten si se logra el objetivo…

J.D.: El teatro surge desde el momento en que haya un actor y un espectador. Cuando se ensaya el espectador puede ser el director o el regidor.

M.J.C.: Creemos que, si no tenemos mucho dinero para construir cosas que estén muy bien, lo mejor es no mentir y ser más honestos con la propuesta que ofrecemos, y llegar hasta donde podamos. Por eso incidimos en el trabajo del actor y en esa comunicación directa con el público sin disfrazar mucho la carencia de medios, sino, repito, ser más honestos. En este momento pretende explotar eso al máximo. Las obras son de formato medio, con mucha creatividad y horas de ensayo. Muchas veces menos es más. La naturaleza de las historias que contamos favorece el que tengan una estética más minimalista e incluso sugerir con elementos simbólicos. Hay que ser coherente entre la línea que sigues para contar la historia y cómo se traduce en escena.

J.D.: Nosotros recurrimos bastante al trastero, reutilizando elementos, transformándolos. Usamos, por ejemplo, el bombo de una lavadora para iluminar.

P.: A Javier Berger yo lo conozco como actor por Don Quijote en la patera pero ¿qué destacarían de él como dramaturgo?

J.D.: Él hace humor inteligente. Es el tercer texto en el que trabajo con él. Nos conocemos hace más de quince años y hemos coincidido en varias ocasiones. La primera ocasión fue en un monólogo que yo interpreté y que escribimos los dos titulado Ricky Ricardo. El artista plastificado. Luego hicimos una nueva versión, Histeria acústica para dos voces por Ricky Ricardo. Cuando surgió la idea de El culto a la abundancia llamé directamente a Javier y escribió un espectáculo de veinte minutos, y es el origen del texto que ahora vamos a mostrar, que es como la versión extendida. Con la versión corta estuvimos en Cádiz y Málaga. En la versión larga que se verá en la Sala Cero se incorpora Daniel Abad y tendrá música en directo.



M.J.C.: Siempre nos ha gustado trabajar con música. Me gusta cantar y me libera y lo pasamos muy bien. Solemos introducir temas propios que cantamos nosotros mismos. Hicimos una investigación sobre iglesias evangélicas con datos sorprendentes pero en el montaje se ha optado por un tono más paródico de todo aquello que hemos sabido. Yo animo a todos los actores a que canten todos.

P.: Centrándonos en las carreras de cada uno por ejemplo, Jorge, ha trabajado con personas como Lluis Pasqual ¿cómo fue la experiencia? 


J.D.: Yo trabajé con él en un laboratorio de análisis de textos teatrales. Presentó varios y cada uno trabajó sobre una propuesta. Yo trabajé el texto de Roberto Zucco de Koltés, del que ha hecho varios montajes. Trabajé con él durante un mes el texto y él nos iba guiando. Se aprende con él mucho, porque sabe mucho y te das cuenta con un análisis de texto. A nivel de dramaturgo destacaría a Juan Mayorga.

P.: ¿Cómo valora usted, María José, su experiencia en Teatro Clásico de Sevilla y en los talleres con Andrés Lima para el Tenorio que dirigió Blanca Portillo?

M.J.C.: Mi experiencia con Teatro Clásico de Sevilla ha sido muy buena porque tuve la suerte de regresar a Sevilla, tras varios años en Madrid formándome haciendo teatro, cine, y estudiando circo entre otras cosas. Volví a mi tierra con trabajo, nada menos que dirigida por Alfonso Zurro con el montaje de Carmen. Fue algo muy importante para mí. Me pareció un reto pero todo fue muy bonito. En la actualidad sigo trabajando con ellos y me ha dado muchas oportunidades y muchas experiencia. No he parado de trabajar con ellos textos clásicos, una formación fundamental, aparte de los textos contemporáneos que hacemos con nuestras propias compañías. Me ha dado bagaje y rodaje. Luego, la experiencia con Andrés Lima fue una experiencia totalmente diferente porque se acerca más al hiperrealismo a la hora de actuar, de conectar con las emociones verdaderas, de ser muy natural. Fueron días de trabajo intenso, también con Vicente Fuentes. Aprendí a analizar los textos desde otro punto y a quitar muchas capas a la cebolla. Son muy rigurosos trabajando y fue un proceso muy enriquecedor. Se trabajó mucho la conexión entre el texto y el cuerpo del actor, que es un transmisor y es un receptor de la emoción que te beneficia a tu propia interpretación.

 P.: ¿Por qué el público tiene que ir a ver El culto a la abundancia y Paulina a secas?    

M.J.C.: Porque van a ver dos obras de teatro, en las que se les contarán sendas historias muy conectadas con el sentir de hoy. Son historias que están ocurriendo actualmente y nosotros, como creadores, somos vehículos transmisores de esas historias. Contamos historias sobre el sentir de hoy, lo que pasa hoy, aunque también hay que ver el teatro clásico y universal. Pero los temas nos inquietan y debajo de la historia hay una realidad bastante cruda. Es una manera de empatizar con gente que no lo está pasando bien.

J.D.: Paulina a secas es un concierto teatralizado donde la gente lo pasa bien, sale canturreando las canciones y con El culto a la abundancia se lo pasa bien y reflexiona sobre lo que ha visto y la realidad que queremos mostrar. También deben ir para que nosotros podamos seguir creando nuevos espectáculos.