jueves, 1 de junio de 2017

"Piratas del Caribe. La venganza de Salazar": Sparrow, la familia y los fantasmas marítimos

No hay que poner en duda lo que supuso para la industria cinematográfica la traslación de una popular atracción Disney a la gran pantalla: Con Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra (Gore Verbinski, 2003) el género de piratas y aventuras se revitalizó a lo grande, Johnny Depp encontró un gran personaje fuera del universo del Tim Burton, Orlando Bloom demostró que las sagas no se le dan nada mal y Keira Knightley se asentó como actriz de películas de época, casi quitándole el puesto a Helena Bonham-Carter.

Tras otras tres filmes más llega ahora la quinta entrega y todo hace pensar que no será la última. Se puede decir que los directores noruegos Joaquim Ronning y Espen Sandberg, que toman el relevo de Rob Marshall, se han empapado de toda la saga para contentar al espectador: Reconectan al espectador con la línea argumental original y ofrecen una aventura con elementos sobrenaturales que tiene su encanto y un punto mitológico que le da más empaque. 

Eso sí, Piratas del Caribe. La venganza de Salazar quiere jugar tanto sobre seguro que no arriesga mucho y este tipo de películas es para intentarlo aunque sea un poco. Siempre es un placer ver a Depp como Sparrow y considero que el personaje lo ha hecho tan suyo que no creo que otro actor lo pudiese igualar ni mucho menos superar: la forma de moverse, de hablar, su expresión facial es de Depp y aquí se juega mucho con esa increíble habilidad de librarse de una muerte segura de la manera más inesperada que también caracteriza a este peculiar pirata. En estos momentos normalmente se tiende a enfatizar el humor y lo consiguen (momento guillotina) aunque, si hablamos en líneas generales, en esta entrega se abusa del humor de trazo grueso con la falta de higiene de la época como elemento recurrente.

La incorporación en esta entrega de Javier Bardem como el vengativo Capitán Salazar y su condición de ser maldito le proporciona al actor español otra ocasión de demostrar que haciendo de malvado se mete al público y a la crítica en el bolsillo como ocurrió con su premiada interpretación en No es país para viejos (Hermanos Coen, 2007) o Skyfall (Sam Mendes, 2012). El guión de Jeff Nathanson tiene la generosidad de aportar las razones que le hicieron a este personaje acabar como aparece y de su odio insaciable hacia Sparrow. Además de Bardem siempre es un gustazo volver a ver Geoffrey Rush como Barbosa, otro personaje icónico y considero que la incorporación de Brenton Thwaites, el Príncipe Felipe en Maléfica (Robert Stromberg, 2014) y de Kaya Scodelario, a la que descubrí en la saga de El corredor del laberinto y en la que sigue inmersa ,son un soplo de aire fresco aportando tramas nuevas relacionadas en este caso con sus respectivas familias y contribuyen a que la aventura avance.

Sin dar ningún detalle sólo menciono una influencia y un error de caracterización: El primer punto es la escena culminante de la película, que, por donde se desarrolla, la considero personalmente deudora de Los Diez Mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956), quien la vea me entenderá. Y el segundo aspecto es la aparición de un querido personaje que, por el paso del tiempo y su situación familiar, debería haber mostrado, no muy exageradamente, que el tiempo ha pasado para ese personaje, no que lo vemos como lo veríamos actualmente y no casa con el tiempo transcurrido desde la última vez que apareció.    

A pesar de todo esta quinta entrega de la exitosa franquicia tiene todo para entretener sin trascender pero al menos tiene uno la sensación de que no ha desperdiciado el dinero.

domingo, 14 de mayo de 2017

"Alien : Covenant": Entonces, la última escena de "Prometheus"... ¿pa qué?

Después de meses esperando como agua de mayo la nueva entrega de la saga Alien puedo afirmar que Alien: Covenant no me ha defraudado pero sí me ha descolocado una idea que tenía en la cabeza y que quedaba bastante explícita en la última escena de Prometheus (Ridley Scott, 2012): El origen del xenomorfo, aunque he leído artículos en los que se afirma que no sale. Pues bien, sí sale incluso tomando el verbo salir de manera literal. Por lo tanto, viendo Alien: Covenant, parece que tanto Ridley Scott como los guionistas se han olvidado de esa escena a la hora de realizar esta última entrega.

Si no fuese por ese detalle Prometheus tendría una digna continuación en la película que nos ocupa porque la historia hace referencias a lo que ocurrió en el filme protagonizado por Noomi Rapace y Charlize Theron además de recuperar al androide David al que da vida Michael Fassbender de nuevo. El guión escrito por John Logan (uno de los guionistas de Gladiator, un peplum que se vendió como una historia original cuando no dejaba de ser una combinación de Espartaco y La caída del imperio romano) y Dante Harper da una vuelta de tuerca al androide de Fassbender a la vez que homenajea todo el universo creado por el propio Scott en 1979, con acordes de la música de Jerry Goldsmith incluidos.

La película tiene momentos que son una delicia para los fans (a mí me sigue inquietando el sonido y la manera en que se abren los huevos que contienen al famoso facehugger, cuyo salto hacia el incauto de turno siempre me hace pegar un respingo), introduce seres diferentes afines al xenomorfo e igual de letales y el final es de lo más inquietante, con una puerta abierta claramente a una continuación para que Scott conecte finalmente la historia con la de Alien: El octavo pasajero. No cuento más porque pretendo hacer pocos spoilers.

Los actores hacen lo que pueden cuando son, en películas como éstas, las víctimas de algo desconocido e incontrolable para ellos. Katherine Waterston, hija, por cierto, de Sam Waterston, famoso por la serie Ley y Orden y por filmes como El gran Gatsby (Jack Clayton, 1974) o Los gritos del silencio (Roland Joffé, 1984), le echa garra pero no la suficiente para ser, como muchos la han bautizado como la nueva Ripley. Por otro lado me agradó volver a ver en pantalla grande a Billy Cudrup, actor que descubrí en sus comienzos gracias a Sleepers (Barry Levinson, 1996) y El secreto de los Abbott (Pat O'Connor, 1997). Considero que los guionistas decidieron con cierta guasa llamar Lope al personaje que interpreta Damián Bichir (quiero pensar que tenían en mente a Lope de Aguirre pero yo temía que el personaje empezase a hablar en verso). Fassbender, como mencioné antes, repite personaje pero también interpreta a otro androide (parece que a Scott rodar Blade Runner le dejó una huella más profunda de lo que pensaba) y por el desarrollo de la película se erige por encima del resto de sus compañeros de reparto, con una mirada gélida espectacular.

Ridley Scott es ejemplo de cineasta curtido en mil batallas abarcando todos los géneros y, aunque se le va la mano en algunos momentos, considero que en otras manos Alien: Covenant, con sus virtudes y sus defectos, se habría ido por otros derroteros, a pesar del desliz que comenté al comienzo de esta crítica.

martes, 9 de mayo de 2017

Sebastián Haro e Inma del Pando: Cine, teatro y literatura en Barrio Abierto

El 13 y el 14 de mayo se celebran en Sevilla las X Jornadas de Puertas Abiertas Barrio Abierto en las que El Pumarejo, el Huerto del Rey Moro, el Pasaje Mallol y los Corralones del Pelícano y Castellar se abrirán al resto de la capital hispalense para ofrecer actividades de las más diversas. El Rinconcillo de Reche ha tenido la oportunidad de hablar con dos de los participantes este año, que tienen en común la profesionalidad y la pasión por sus respectivos trabajos.

Sebastián Haro es un actor excepcional salido de esa maravillosa cantera de profesionales de la interpretación que fue el Instituto del Teatro de Sevilla. Manejándose como pez en el agua en teatro, cine y televisión ha participado en montajes teatrales como Los Borrachos, La Dama Duende, Tomar Partido o La otra mano de Cervantes, en series como Amar en tiempos revueltos (también participó en su exitosa adaptación teatral, La Señora o El secreto de Puente Viejo y en películas como El laberinto del fauno, 15 días contigo o Al sur de Granada.  Profesor de Interpretación desde hace muchos años, sigue desarrollando esa labor en el Laboratorio de Interpretación que tiene en la calle Moravia, 5 enfocado al cine y al teatro.
Sebastián Haro en el Laboratorio de Interpretación

Preguntado acerca de las actividades con las que va a contribuir en Barrio Abierto, Haro explicó que "nosotros abriremos las puertas del Laboratorio, ya que estas jornadas de Barrio Abierto sirven para saber las cosas tan bonitas suceden en el barrio. Mostraremos el ambiente que se respira en el Laboratorio, el cual yo siempre he intentado que sea como mi casa y quiero que la gente que venga se sienta así. Por las mañanas proyectaremos una serie de cortos producidos o coproducidos por el Laboratorio: Problemas de guion, Amor y Swingers (estos dos últimos aún no se han estrenado), además de Errantes, que quedó finalista en el Festival de Sundance, en el que actúo junto a mi hija. Luego proyectaremos el sábado por la tarde trabajos finalizados y cortos y el domingo se representará una pieza teatral corta titulada Odio a mis hijos con cuatro actrices y proyectaremos cortometrajes".

Haro, con respecto a las Jornadas de Barrio Abierto aseveró que "estamos prácticamente en el centro de Sevilla y encontrarte una zona como ésta con una gran creatividad, con personas que trabajan y dan rienda suelta a nuestros sueños. Hay locales de flamenco, una forja, grupos de música, espacios para pintar o un carpintero. El Huerto del Rey Moro es una isla. En definitiva lo que se crea es un ambiente especial entre personas que estamos vamos en el mismo barco. Es un pulmón artístico en el corazón de Sevilla".

Desde la calle Moravia, si atravesamos la calle Juzgados llegamos a la Plaza del Pelícano donde se encuentra la Librería Quilombo, regentada por Inma del Pando y José María Rodríguez Tous, ofrece una rica variedad de libros de segunda mano y de editoriales alternativas por lo que se pueden encontrar tesoros como las novelas de Agatha Christie publicadas por la Editorial Molino.

Inma del Pando atendió a este blog cultural para hablarnos de lo que para ella significa Barrio Abierto y detallarnos su participación en estas jornadas, que, como en el caso de Sebastián Haro, también significa la primera vez. Con respecto a este tema Del Pando declaró que "se va a cumplir un año desde que abrimos la librería el 23 de mayo. Como librería nos entusiasmaba formar parte del barrio en el que estamos. Cuando se celebraron las Jornadas el año pasado nos faltaba un año para abrir la librería, pero cogimos unas macetas que se usaron en una de las iniciativas y les pusimos las letras que formasen Barrio Abierto. Este año decidimos participar con una gymkhana (que lleva por título Con los libros en los talones) que tiene el componente lúdico que nos gustaba. Aunque sea este año en el interior de la librería, tenemos la idea de, si la hacemos en más ocasiones, que se extienda al barrio y que las pistas estén escondidas en él".
Inma del Pando en la Librería Quilombo

Del Pando considera que estas actividades y otras "son para conseguir un objetivo: que la gente se sienta a gusto y no tengan la sensación de que la cultura es para unos pocos y aprender a través de las historias de la  gente del barrio. Estas Jornadas de Puertas Abiertas incentivan el conocer el aire de barrio que se traduce en gestos cotidianos como ir a la plaza, charlar con los chatarreros, si necesitamos algo el uno del otro nos lo pedimos. Al ser un sitio donde siempre da el sol en invierno vienen vecinos y me pongo a hablar con ellos. Todas esas acciones me hacen sentir que no vivo en una ciudad robot mecanizada, con unos lazos colectivos que no vamos a destruir. Barrio Abierto me parece muy importante en ese sentido porque pone en contacto todas las partes que forman la comunidad de El Pelícano y del resto de distintas zonas de este casco histórico".

domingo, 9 de abril de 2017

"Life (Vida)": Calvin, el octavo pasajero

Alguien que lea el título de esta crítica puede que piense que he ido a lo fácil pero, visto lo visto Life (Vida) es una película que empieza con un aire trascendental (esos primeros planos de la nave y el exterior como si fuese un documenta espacial para National Geographic) para ser una mutación de la obra maestra que Ridley Scott estrenó en 1979.

El director sueco Daniel Espinosa, tras muestras de su saber hacer como El Invitado (2012) o El niño 44 (2015) cuenta en esta ocasión con Rhett Reese y Paul Wernick, guionistas de Deadpool (Tim Miller, 2016) y secuela para narrar una historia que los responsables de la misma afirman que está inspirada en el filme de Scott (ya les digo que no hacía falta, porque no es evidente, sino lo siguiente. Aquí los guionistas han añadido la gracia de bautizar a la criatura (que comienza siendo un ser microscópico con una capacidad de desarrollo fuera de lo común) como Calvin (ignoro si la famosa marca de ropa interior y colonia ha patrocinado la película).
                                                                                                   
Jake Gyllenhall en plena pesadilla espacial
Pues bien, la historia de Life (Vida) se resume muy rápido: Si ya hay personas que se despiertan de mal humor por las mañanas ¿para qué despertar a un ser de otro planeta que no sabes por dónde te va a salir? Pues por eso pasa lo que pasa en la película. Para, además, contar una historia que ya sabemos cómo va a evolucionar, Espinosa muestra a Calvin y su evolución todo el tiempo y provoca el caos entre la tripulación con un par de escenas muy gráficas que apelan a la angustia. 

El reparto está compuesto por un grupo de actores muy diverso: Ryan Reynolds tiene un par de frases graciosas y sale sólo la primera hora de metraje (creo que no tengo que explicar la razón con un bicho del espacio exterior con una inteligencia apabullante, así como su capacidad de resistencia a situaciones desfavorables extremas que anda suelto por una nave).

El peso recae en Jake Gyllenhaal, actor versátil donde los haya, con ejemplos como El día del mañana (Roland Emmerich, 2004), Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), Zodiac (David Fincher, 2007), Prisioneros (Dennis Villeneuve, 2013) o Animales Nocturnos (Tom Ford, 2016) y en Rebecca Ferguson, compatriota de Espinosa que dio la campanada acompañando a Tom Cruise en Misión: Imposible. Nación secreta (Christopher MCQuarrie, 2015) y destacó en el thriller La chica del tren (Tate Taylor, 2016) junto a Emily Blunt. La actriz rusa Olga Dihovichnaya, así como el japonés Hiroyuki Sanada, visto en El último samurai (Edward Zwick, 2003) o Lobezno Inmortal (James Mangold, 2013) y el británico Ariyon Bakare completan la tripulación que se embarca en ua misión con mortales consecuencias.

La mencionada angustia está acentuada por la espléndida fotografía de Seamus McGarvey que ha demostrado anteriormente en filmes tan diferentes y notables como Las Horas (Stephen Daldry, 2002), Expiación (Joe Wright, 2007) o Los Vengadores (Joss Whedon, 2012).

                   

Si algo se le puede achacar a Life (Vida) claramente es su previsibilidad argumental con repetición de situaciones y clichés del género: ser de otro planeta letal y mucho más inteligente que los humanos, autosacrificios o caídas en trampas por imprudencia. El filme se remata con una escena sorpresa que merecía un extra post créditos finales pero que no existe, lo digo para que se ahorren tiempo una vez acabada la película, de la que tenía muchas expectativas pero su guión hace que no pase a los anales de la historia del cine de ciencia ficción. Alien y su xenomorfo siguen reinando en todas las galaxias y entre los cinéfilos. Calvin no está a la altura.

lunes, 3 de abril de 2017

Andrés González-Barba: "En 'El enigma Murillo' la ciudad de Sevilla está alejada de todos los tópicos posibles"

Sevilla. Año 1810. Los franceses ocupan la ciudad en plena Guerra de la Independencia. En este marco histórico se desarrollan conspiraciones alrededor de un cuadro que oculta un secreto y una historia de fantasmas donde las almas de la ciudad, muchas de ellas atormentadas, atemorizan a aquellas personas que las ven. Con todos estos elementos Andrés González-Barba (Sevilla, 1974) crea una novela, El enigma Murillo (Editorial Almuzara) de trama absorbente y repleta de sorpresas y misterios que no han salido a la luz.

Con esta novela el periodista de ABC de Sevilla (donde empezó a trabajar en 1998 y que nos ha regalado fantásticas crónicas de emblemáticos conciertos) sigue desarrollando su faceta de escritor en la que hay títulos tan variados como Los diarios de Regent Street (2010), El sueño de Titania (2014) o El último tren de la estación del norte (2015). El enigma Murillo, motivo de esta entrevista promete intriga y emoción por parte de un hombre apasionado por la novela gótica que es todo corazón. Pasen y lean.
Andrés González-Barba durante la presentación de la novela en el librería El Cuartito
Pregunta: ¿Qué es lo que hace que se interese por escribir sobre los temas que ven reflejados en El enigma Murillo?

Andrés González-Barba: Tenía interés, por un lado, en escribir una novela gótica y, por otro, ambientarla en Sevilla. Además había una época que me interesaba mucho y que estaba muy poco tratada en la novelística andaluza o española en general: Sevilla durante la época de la Guerra de la Independencia. Curiosamente, el escritor Manuel Sánchez-Sevilla acaba de publicar hace poco su novela El tesoro del Alcázar, que refleja también este período. Hay pocas personas que conozcan el trasfondo de lo que ocurrió en la ciudad durante aquellos años. Por otro lado, Sevilla tenía un papel importante por haber sido sede de la Junta Suprema que estuvo durante un año en el Alcázar, pero la gente suele relacionarlo más con Cádiz por su traslado allí y las famosas Cortes. A raíz de un libro de Moreno Alonso comprobé que era una época que no había sido muy estudiada. Entonces, fabulando, vi que esa Sevilla prerromántica, ya que el romanticismo a España llegó algo más tarde con Larra o Espronceda era muy idónea para la historia que quería contar.

Siempre quise alejar la ciudad de todos los tópicos posibles y yo quería mostrar un lado más oscuro, lúgubre y comprobé que todo casaba muy bien: la invasión de los franceses, el relato gótico y el expolio artístico que se produjo en esa época y que me dio pie para desarrollar una de las tramas principales de la novela.

P.: Si nos ceñimos a los temas, la historia gótica y la de la invasión francesa están finamente ligadas pero da la sensación de que lo que pretende es mostrar un universo, mostrar la Sevilla de esa época...

A.G.-B.: Sí. Mi intención es que Sevilla sea protagonista durante toda la narración, dar una sensación de agobio, ambiente opresivo o el hecho que es una ciudad decadente desde hace tiempo por el traslado del comercio de Indias a Cádiz. Por lo tanto retrato una ciudad derrotista y un poco oportunista porque, al llegar los franceses, la alta sociedad de la ciudad ve una oportunidad de afrancesarse y de que las hijas casaderas puedan emparentar con nobles franceses. Por ello se vende al mayor postor, no se resiste a la invasión como otras capitales españolas, y es una ciudad que mira hacia otro lado, no tiene en cuenta que se estén cometiendo masacres en los campos de batalla, muriendo patriotas.

P.: Hay otro tema que sorprende por cómo lo describe, en algunos momentos con mucho detalle: la higiene...

A.G.-B.: Así es. Yo no quería hacer una novela histórica que fuera brillante y luminosa. Eso no me interesaba. Hay muchas novelas que te muestran el lado más amable. Lo que quería era mostrar el lado más crudo de esa etapa porque realmente fue terrible, ya que, a raíz de la Guerra de la Independencia, España quedó destrozada. Aunque también es cierto que Sevilla no sufrió la crudeza del combate, era una ciudad, desde el punto de vista higiénico, insalubre. En la novela aparece un personaje real: Sebastien Blaze de Bury. Fue un oficial francés que, después de la Batalla de Bailén, estuvo apresado en los pontones de Cádiz que eran una especie de cárceles flotantes y, cuando llega a Sevilla, él denuncia que es una ciudad asediada por los mosquitos en verano, había ratas en las casas y los piojos eran muy frecuentes.

Sevilla era una ciudad muy medieval en el siglo XIX, y, cuando llegan los franceses, ven que estaba muy atrasada, el río era una fuente de infecciones,la higiene personal era casi nula, se arrojaban por las ventanas todo tipo de desperdicios y a los franceses no les llegan uniformes, hay plagas de piojos...Todo eso me servía para darle a la novela una mayor pátina de veracidad y realismo, que los lectores palpasen cómo se vivía entonces. Esto también me sirve para hablar de un aspecto positivo de los franceses. Cuando estuvieron en Sevilla se esforzaron para que se modernizase un poco, que se abriese más, que hubiera más plazas, calles abiertas y que entrase en Europa modernizada.

P.: Otro tema del que se habla en El enigma Murillo es el de la deshumanización del hombre por un conflicto bélico ¿Quería mostrar que cualquier persona podría, en una situación extrema, cometer las mayores atrocidades?  

A.G.-B.: Yo no he vivido una guerra, pero, por lo que vemos en los informativos, se demuestra que las guerras pueden sacar lo mejor y lo peor del ser humano, ya que el hombre, en esa situación, vive en condiciones extremas. La Guerra de la Independencia fue muy cruenta. Duró seis años e hizo que España no levantase cabeza hasta el siglo XX. Me interesaba plasmar cómo el lado más bondadoso o más perverso puede surgir en una persona en una situación de tal magnitud. Para ello introduzco en la novela al personaje de Alberto Cienfuegos, un hombre que hubiese sido otro individuo en otras circunstancias pero, a raíz del conflicto bélico, su vida cambia radicalmente, siendo casi una bestia humana, llegando a extremos que él ni se hubiese imaginado. Casos como el suyo hubo muchos y, por ejemplo, los grabados de Los Desastres de la Guerra de Francisco de Goya muestran las atrocidades que las personas sufrían, en ambos bandos. Leyendo crónicas de diversas guerras te das cuenta de que el hombre llegó a la locura en muchos casos, perdiendo lo más básico de su condición humana, convirtiéndose en una máquina de matar.

P.: La novela tiene también una potente historia gótica, donde, lógicamente abundan elementos sobrenaturales, un género que a usted le gusta especialmente.... 

A.G.-B.: Personalmente me ha encantado reflejar ese mundo de apariciones y hechos extraordinarios. Creo firmemente en que este tipo de hechos ocurren realmente aunque no he vivido ninguno directamente pero sí he hablado con gente que sí y he escuchado testimonios por la radio, donde se capta si la persona está contando la verdad o no. He intentado retratar ese mundo concretándolo en una joven que tiene un don que posee poca gente. Todo está enmarcado en la literatura de terror gótico más clásica. Le  he echado dramatismo pero he procurado ser muy fiel a ese fenómeno del que tantos casos hemos oído a través de los medios de comunicación.

P.: En los agradecimientos menciona a los autores que le han influido a lo largo de su vida. ¿Se puede afirmar que, por la relación que se establece entre la joven y los niños que cuida, una referencia clara es Otra vuelta de tuerca de Henry James? 

A.G.-B.: Obviamente sí. Es una novela que ha influido en muchos autores y retrata magistralmente el contraste entre la maldad, personificada en los fantasmas, y la candidez de los niños. El enigma Murillo bebe de ella y de otras novelas de terror gótico. La adaptación de la novela de James que protagonizó Deborah Kerr, Suspense, de Jack Clayton, así como otras películas como Los Otros o El sexto sentido me han impactado mucho y mi novela no deja de ser un homenaje a muchos autores y, por supuesto, a Henry James el cual, para mí, es un maestro, porque retrataba el alma humana y perfilaba los personajes de una manera asombrosa.
El gran escritor Henry James (1843-1916)
P.: Ahondando en la parte gótica de la novela un tema muy importante es el de los secretos, que no desvelaremos pero que están muy bien escondidos...

A.G.-B.: Sí, es una novela que guarda muchos secretos desde el mismo título, hasta una serie de secretos que se guardan celosamente en la novela y que explotan en un momento determinado. La novela se construye a partir de historias turbias que se desvelan en la recta final de la novela, manteniendo la tensión el mayor tiempo posible.

P.: Uno de los grandes protagonistas de la novela es un cuadro de Murillo...

A.G.-B.: Efectivamente. Es un cuadro que yo me he inventado que retrata a una Virgen con el Niño que yo lo convierto en una obra no catalogada por los franceses en la lista de cuadros que querían llevarse de Sevilla. Quise fabular con la idea de que un cuadro de Murillo estuviese en una casa custodiado por una familia sevillana y, a partir de ahí, se desarrollara una trama que implicase al mariscal Soult, que estaba como loco por conseguir ese cuadro. A él le gustaban muchos cuadros de la Escuela Sevillana y su obsesión por Murillo era clarísima. Él sabía que la guerra en España no iba a ser nada fácil y sabía que de lo que iba a sacar provecho era del patrimonio. Una de sus piezas predilectas era la Inmaculada de Los Venerables, que se conoció como la Inmaculada de Soult y, por un trueque que se hizo en 1941, regresó a España proveniente del Louvre, mientras que del Museo del Prado dos cuadros marcharon a París.Todo esto me dio pie a imaginar la razón del apasionamiento de Soult por Murillo y planteo una hipótesis.
Murillo, el magnífico pintor (1617-1682)
P.: El hecho de que el cuadro de Murillo que aparece en esta novela no sea real evita que el lector se ponga a investigar y buscar enigmas donde, a lo mejor, no los hay, como sí podía ocurrir con El código Da Vinci, de Dan Brown, ya que se servía de cuadros reales y muy famosos...

A.G.-B.: Para mí, el cuadro de Murillo, es como el famoso McGuffin de las películas de Alfred Hitchcock porque crea un poco de desasosiego, varios personajes van en su búsqueda y me gusta pensar que, estéticamente, era una obra de juventud cuando aún no había desarrollado sus grandes virtudes y era distinto a la estética posterior. He querido reivindicar la obra del gran pintor que fue Murillo. En la novela influye mucho en las personas que lo tienen.

P.: Los  capítulos de la novela, son, en líneas generales, cortos ¿Es una elección personal?

A.G.-B.: Yo combino la escritura con mi trabajo de periodista y otras obligaciones que tengo en mi vida diaria por lo que suelo escribir por la noche y tiendo a hacer capítulos breves para mantener la atención del lector con esa estructura e intento no irme por las ramas en lo que a descripciones se refiere, ya que hay novelas históricas donde hay muchas páginas describiendo. Me gusta más ir al grano y que los lectores, a partir de lo que no se cuenta, se pongan a imaginar lo que no cuento, por eso recurro a la elipsis. Prefiero sugerir y que la gente rellene huecos a describirlo absolutamente todo. Me gusta ser preciso y suelo dar a lo que narro un tinte poético. Intento ofrecer algo novedoso al lector.

P.: Para terminar me gusta hacer un mini test cultural. Como estoy con un escritor ¿cuál es la novela que le ha marcado o ha leído en más ocasiones?

A.G-B.: Matar a un ruiseñor de Harper Lee. La pongo de ejemplo porque considero, aparte de que la película que se hizo sea maravillosa, que debería ser de lectura obligatoria en la enseñanza secundaria de todo centro educativo porque tiene una serie de valores que a los adolescentes les vendría muy bien interiorizarlos, por esa violencia que estamos viviendo y de poco respeto hacia los demás. Aunque el protagonista no consiga su objetivo le deja a sus hijos un legado de humanidad, haciendo que quieran ser mejores personas.

P.: Pasando al cine ¿qué película le ha marcado?

A.G.-B.: Ciudadano Kane de Orson Welles. Es  una película adelantada a su tiempo, transgresora,le costó mucho hacerla. Es una película ejemplo de ópera prima brillante, deudora del expresionismo alemán, sin fisura alguna. Tiene frases maravillosas, habla de la condición humana de una manera novedosa y está realizada formalmente que tiene momentos de muchos géneros. Me gusta cómo se reconstruye al personaje protagonista a través de la visión de distintas personas.

P.: Terminamos con pintura ¿qué cuadro le ha impactado?

A.G.-B.: La Virgen de las Rocas de Leonardo Da Vinci que está justo al lado de La Gioconda. Cuando yo la vi en el Museo del Louvre me llamó la atención que los turistas japoneses no le echaran mucha cuenta a este cuadro, que es una maravilla.