domingo, 9 de abril de 2017

"Life (Vida)": Calvin, el octavo pasajero

Alguien que lea el título de esta crítica puede que piense que he ido a lo fácil pero, visto lo visto Life (Vida) es una película que empieza con un aire trascendental (esos primeros planos de la nave y el exterior como si fuese un documenta espacial para National Geographic) para ser una mutación de la obra maestra que Ridley Scott estrenó en 1979.

El director sueco Daniel Espinosa, tras muestras de su saber hacer como El Invitado (2012) o El niño 44 (2015) cuenta en esta ocasión con Rhett Reese y Paul Wernick, guionistas de Deadpool (Tim Miller, 2016) y secuela para narrar una historia que los responsables de la misma afirman que está inspirada en el filme de Scott (ya les digo que no hacía falta, porque no es evidente, sino lo siguiente. Aquí los guionistas han añadido la gracia de bautizar a la criatura (que comienza siendo un ser microscópico con una capacidad de desarrollo fuera de lo común) como Calvin (ignoro si la famosa marca de ropa interior y colonia ha patrocinado la película).
                                                                                                   
Jake Gyllenhall en plena pesadilla espacial
Pues bien, la historia de Life (Vida) se resume muy rápido: Si ya hay personas que se despiertan de mal humor por las mañanas ¿para qué despertar a un ser de otro planeta que no sabes por dónde te va a salir? Pues por eso pasa lo que pasa en la película. Para, además, contar una historia que ya sabemos cómo va a evolucionar, Espinosa muestra a Calvin y su evolución todo el tiempo y provoca el caos entre la tripulación con un par de escenas muy gráficas que apelan a la angustia. 

El reparto está compuesto por un grupo de actores muy diverso: Ryan Reynolds tiene un par de frases graciosas y sale sólo la primera hora de metraje (creo que no tengo que explicar la razón con un bicho del espacio exterior con una inteligencia apabullante, así como su capacidad de resistencia a situaciones desfavorables extremas que anda suelto por una nave).

El peso recae en Jake Gyllenhaal, actor versátil donde los haya, con ejemplos como El día del mañana (Roland Emmerich, 2004), Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), Zodiac (David Fincher, 2007), Prisioneros (Dennis Villeneuve, 2013) o Animales Nocturnos (Tom Ford, 2016) y en Rebecca Ferguson, compatriota de Espinosa que dio la campanada acompañando a Tom Cruise en Misión: Imposible. Nación secreta (Christopher MCQuarrie, 2015) y destacó en el thriller La chica del tren (Tate Taylor, 2016) junto a Emily Blunt. La actriz rusa Olga Dihovichnaya, así como el japonés Hiroyuki Sanada, visto en El último samurai (Edward Zwick, 2003) o Lobezno Inmortal (James Mangold, 2013) y el británico Ariyon Bakare completan la tripulación que se embarca en ua misión con mortales consecuencias.

La mencionada angustia está acentuada por la espléndida fotografía de Seamus McGarvey que ha demostrado anteriormente en filmes tan diferentes y notables como Las Horas (Stephen Daldry, 2002), Expiación (Joe Wright, 2007) o Los Vengadores (Joss Whedon, 2012).

                   

Si algo se le puede achacar a Life (Vida) claramente es su previsibilidad argumental con repetición de situaciones y clichés del género: ser de otro planeta letal y mucho más inteligente que los humanos, autosacrificios o caídas en trampas por imprudencia. El filme se remata con una escena sorpresa que merecía un extra post créditos finales pero que no existe, lo digo para que se ahorren tiempo una vez acabada la película, de la que tenía muchas expectativas pero su guión hace que no pase a los anales de la historia del cine de ciencia ficción. Alien y su xenomorfo siguen reinando en todas las galaxias y entre los cinéfilos. Calvin no está a la altura.

lunes, 3 de abril de 2017

Andrés González-Barba: "En 'El enigma Murillo' la ciudad de Sevilla está alejada de todos los tópicos posibles"

Sevilla. Año 1810. Los franceses ocupan la ciudad en plena Guerra de la Independencia. En este marco histórico se desarrollan conspiraciones alrededor de un cuadro que oculta un secreto y una historia de fantasmas donde las almas de la ciudad, muchas de ellas atormentadas, atemorizan a aquellas personas que las ven. Con todos estos elementos Andrés González-Barba (Sevilla, 1974) crea una novela, El enigma Murillo (Editorial Almuzara) de trama absorbente y repleta de sorpresas y misterios que no han salido a la luz.

Con esta novela el periodista de ABC de Sevilla (donde empezó a trabajar en 1998 y que nos ha regalado fantásticas crónicas de emblemáticos conciertos) sigue desarrollando su faceta de escritor en la que hay títulos tan variados como Los diarios de Regent Street (2010), El sueño de Titania (2014) o El último tren de la estación del norte (2015). El enigma Murillo, motivo de esta entrevista promete intriga y emoción por parte de un hombre apasionado por la novela gótica que es todo corazón. Pasen y lean.
Andrés González-Barba durante la presentación de la novela en el librería El Cuartito
Pregunta: ¿Qué es lo que hace que se interese por escribir sobre los temas que ven reflejados en El enigma Murillo?

Andrés González-Barba: Tenía interés, por un lado, en escribir una novela gótica y, por otro, ambientarla en Sevilla. Además había una época que me interesaba mucho y que estaba muy poco tratada en la novelística andaluza o española en general: Sevilla durante la época de la Guerra de la Independencia. Curiosamente, el escritor Manuel Sánchez-Sevilla acaba de publicar hace poco su novela El tesoro del Alcázar, que refleja también este período. Hay pocas personas que conozcan el trasfondo de lo que ocurrió en la ciudad durante aquellos años. Por otro lado, Sevilla tenía un papel importante por haber sido sede de la Junta Suprema que estuvo durante un año en el Alcázar, pero la gente suele relacionarlo más con Cádiz por su traslado allí y las famosas Cortes. A raíz de un libro de Moreno Alonso comprobé que era una época que no había sido muy estudiada. Entonces, fabulando, vi que esa Sevilla prerromántica, ya que el romanticismo a España llegó algo más tarde con Larra o Espronceda era muy idónea para la historia que quería contar.

Siempre quise alejar la ciudad de todos los tópicos posibles y yo quería mostrar un lado más oscuro, lúgubre y comprobé que todo casaba muy bien: la invasión de los franceses, el relato gótico y el expolio artístico que se produjo en esa época y que me dio pie para desarrollar una de las tramas principales de la novela.

P.: Si nos ceñimos a los temas, la historia gótica y la de la invasión francesa están finamente ligadas pero da la sensación de que lo que pretende es mostrar un universo, mostrar la Sevilla de esa época...

A.G.-B.: Sí. Mi intención es que Sevilla sea protagonista durante toda la narración, dar una sensación de agobio, ambiente opresivo o el hecho que es una ciudad decadente desde hace tiempo por el traslado del comercio de Indias a Cádiz. Por lo tanto retrato una ciudad derrotista y un poco oportunista porque, al llegar los franceses, la alta sociedad de la ciudad ve una oportunidad de afrancesarse y de que las hijas casaderas puedan emparentar con nobles franceses. Por ello se vende al mayor postor, no se resiste a la invasión como otras capitales españolas, y es una ciudad que mira hacia otro lado, no tiene en cuenta que se estén cometiendo masacres en los campos de batalla, muriendo patriotas.

P.: Hay otro tema que sorprende por cómo lo describe, en algunos momentos con mucho detalle: la higiene...

A.G.-B.: Así es. Yo no quería hacer una novela histórica que fuera brillante y luminosa. Eso no me interesaba. Hay muchas novelas que te muestran el lado más amable. Lo que quería era mostrar el lado más crudo de esa etapa porque realmente fue terrible, ya que, a raíz de la Guerra de la Independencia, España quedó destrozada. Aunque también es cierto que Sevilla no sufrió la crudeza del combate, era una ciudad, desde el punto de vista higiénico, insalubre. En la novela aparece un personaje real: Sebastien Blaze de Bury. Fue un oficial francés que, después de la Batalla de Bailén, estuvo apresado en los pontones de Cádiz que eran una especie de cárceles flotantes y, cuando llega a Sevilla, él denuncia que es una ciudad asediada por los mosquitos en verano, había ratas en las casas y los piojos eran muy frecuentes.

Sevilla era una ciudad muy medieval en el siglo XIX, y, cuando llegan los franceses, ven que estaba muy atrasada, el río era una fuente de infecciones,la higiene personal era casi nula, se arrojaban por las ventanas todo tipo de desperdicios y a los franceses no les llegan uniformes, hay plagas de piojos...Todo eso me servía para darle a la novela una mayor pátina de veracidad y realismo, que los lectores palpasen cómo se vivía entonces. Esto también me sirve para hablar de un aspecto positivo de los franceses. Cuando estuvieron en Sevilla se esforzaron para que se modernizase un poco, que se abriese más, que hubiera más plazas, calles abiertas y que entrase en Europa modernizada.

P.: Otro tema del que se habla en El enigma Murillo es el de la deshumanización del hombre por un conflicto bélico ¿Quería mostrar que cualquier persona podría, en una situación extrema, cometer las mayores atrocidades?  

A.G.-B.: Yo no he vivido una guerra, pero, por lo que vemos en los informativos, se demuestra que las guerras pueden sacar lo mejor y lo peor del ser humano, ya que el hombre, en esa situación, vive en condiciones extremas. La Guerra de la Independencia fue muy cruenta. Duró seis años e hizo que España no levantase cabeza hasta el siglo XX. Me interesaba plasmar cómo el lado más bondadoso o más perverso puede surgir en una persona en una situación de tal magnitud. Para ello introduzco en la novela al personaje de Alberto Cienfuegos, un hombre que hubiese sido otro individuo en otras circunstancias pero, a raíz del conflicto bélico, su vida cambia radicalmente, siendo casi una bestia humana, llegando a extremos que él ni se hubiese imaginado. Casos como el suyo hubo muchos y, por ejemplo, los grabados de Los Desastres de la Guerra de Francisco de Goya muestran las atrocidades que las personas sufrían, en ambos bandos. Leyendo crónicas de diversas guerras te das cuenta de que el hombre llegó a la locura en muchos casos, perdiendo lo más básico de su condición humana, convirtiéndose en una máquina de matar.

P.: La novela tiene también una potente historia gótica, donde, lógicamente abundan elementos sobrenaturales, un género que a usted le gusta especialmente.... 

A.G.-B.: Personalmente me ha encantado reflejar ese mundo de apariciones y hechos extraordinarios. Creo firmemente en que este tipo de hechos ocurren realmente aunque no he vivido ninguno directamente pero sí he hablado con gente que sí y he escuchado testimonios por la radio, donde se capta si la persona está contando la verdad o no. He intentado retratar ese mundo concretándolo en una joven que tiene un don que posee poca gente. Todo está enmarcado en la literatura de terror gótico más clásica. Le  he echado dramatismo pero he procurado ser muy fiel a ese fenómeno del que tantos casos hemos oído a través de los medios de comunicación.

P.: En los agradecimientos menciona a los autores que le han influido a lo largo de su vida. ¿Se puede afirmar que, por la relación que se establece entre la joven y los niños que cuida, una referencia clara es Otra vuelta de tuerca de Henry James? 

A.G.-B.: Obviamente sí. Es una novela que ha influido en muchos autores y retrata magistralmente el contraste entre la maldad, personificada en los fantasmas, y la candidez de los niños. El enigma Murillo bebe de ella y de otras novelas de terror gótico. La adaptación de la novela de James que protagonizó Deborah Kerr, Suspense, de Jack Clayton, así como otras películas como Los Otros o El sexto sentido me han impactado mucho y mi novela no deja de ser un homenaje a muchos autores y, por supuesto, a Henry James el cual, para mí, es un maestro, porque retrataba el alma humana y perfilaba los personajes de una manera asombrosa.
El gran escritor Henry James (1843-1916)
P.: Ahondando en la parte gótica de la novela un tema muy importante es el de los secretos, que no desvelaremos pero que están muy bien escondidos...

A.G.-B.: Sí, es una novela que guarda muchos secretos desde el mismo título, hasta una serie de secretos que se guardan celosamente en la novela y que explotan en un momento determinado. La novela se construye a partir de historias turbias que se desvelan en la recta final de la novela, manteniendo la tensión el mayor tiempo posible.

P.: Uno de los grandes protagonistas de la novela es un cuadro de Murillo...

A.G.-B.: Efectivamente. Es un cuadro que yo me he inventado que retrata a una Virgen con el Niño que yo lo convierto en una obra no catalogada por los franceses en la lista de cuadros que querían llevarse de Sevilla. Quise fabular con la idea de que un cuadro de Murillo estuviese en una casa custodiado por una familia sevillana y, a partir de ahí, se desarrollara una trama que implicase al mariscal Soult, que estaba como loco por conseguir ese cuadro. A él le gustaban muchos cuadros de la Escuela Sevillana y su obsesión por Murillo era clarísima. Él sabía que la guerra en España no iba a ser nada fácil y sabía que de lo que iba a sacar provecho era del patrimonio. Una de sus piezas predilectas era la Inmaculada de Los Venerables, que se conoció como la Inmaculada de Soult y, por un trueque que se hizo en 1941, regresó a España proveniente del Louvre, mientras que del Museo del Prado dos cuadros marcharon a París.Todo esto me dio pie a imaginar la razón del apasionamiento de Soult por Murillo y planteo una hipótesis.
Murillo, el magnífico pintor (1617-1682)
P.: El hecho de que el cuadro de Murillo que aparece en esta novela no sea real evita que el lector se ponga a investigar y buscar enigmas donde, a lo mejor, no los hay, como sí podía ocurrir con El código Da Vinci, de Dan Brown, ya que se servía de cuadros reales y muy famosos...

A.G.-B.: Para mí, el cuadro de Murillo, es como el famoso McGuffin de las películas de Alfred Hitchcock porque crea un poco de desasosiego, varios personajes van en su búsqueda y me gusta pensar que, estéticamente, era una obra de juventud cuando aún no había desarrollado sus grandes virtudes y era distinto a la estética posterior. He querido reivindicar la obra del gran pintor que fue Murillo. En la novela influye mucho en las personas que lo tienen.

P.: Los  capítulos de la novela, son, en líneas generales, cortos ¿Es una elección personal?

A.G.-B.: Yo combino la escritura con mi trabajo de periodista y otras obligaciones que tengo en mi vida diaria por lo que suelo escribir por la noche y tiendo a hacer capítulos breves para mantener la atención del lector con esa estructura e intento no irme por las ramas en lo que a descripciones se refiere, ya que hay novelas históricas donde hay muchas páginas describiendo. Me gusta más ir al grano y que los lectores, a partir de lo que no se cuenta, se pongan a imaginar lo que no cuento, por eso recurro a la elipsis. Prefiero sugerir y que la gente rellene huecos a describirlo absolutamente todo. Me gusta ser preciso y suelo dar a lo que narro un tinte poético. Intento ofrecer algo novedoso al lector.

P.: Para terminar me gusta hacer un mini test cultural. Como estoy con un escritor ¿cuál es la novela que le ha marcado o ha leído en más ocasiones?

A.G-B.: Matar a un ruiseñor de Harper Lee. La pongo de ejemplo porque considero, aparte de que la película que se hizo sea maravillosa, que debería ser de lectura obligatoria en la enseñanza secundaria de todo centro educativo porque tiene una serie de valores que a los adolescentes les vendría muy bien interiorizarlos, por esa violencia que estamos viviendo y de poco respeto hacia los demás. Aunque el protagonista no consiga su objetivo le deja a sus hijos un legado de humanidad, haciendo que quieran ser mejores personas.

P.: Pasando al cine ¿qué película le ha marcado?

A.G.-B.: Ciudadano Kane de Orson Welles. Es  una película adelantada a su tiempo, transgresora,le costó mucho hacerla. Es una película ejemplo de ópera prima brillante, deudora del expresionismo alemán, sin fisura alguna. Tiene frases maravillosas, habla de la condición humana de una manera novedosa y está realizada formalmente que tiene momentos de muchos géneros. Me gusta cómo se reconstruye al personaje protagonista a través de la visión de distintas personas.

P.: Terminamos con pintura ¿qué cuadro le ha impactado?

A.G.-B.: La Virgen de las Rocas de Leonardo Da Vinci que está justo al lado de La Gioconda. Cuando yo la vi en el Museo del Louvre me llamó la atención que los turistas japoneses no le echaran mucha cuenta a este cuadro, que es una maravilla.  

domingo, 26 de marzo de 2017

"La cura del bienestar": Secretos de un balneario

Gore Verbinski ha vuelto a dirigir una película tres años después del traspiés que tuvo con El llanero solitario, un filme que no parecía suyo habiendo sido el responsable de las tres primeras películas de la saga Piratas del Caribe y, anteriormente, la familiar Un ratoncito durio de roer (1997).

En mi opinión su nueva película, La cura del bienestar, relanza su carrera por conseguir que más de dos horas no provoquen sopor y eso se consigue gracias a un guión que, aunque un tanto enrevesado cuenta una historia donde todo tiene lógica aunque una segunda visión sería adecuada para captar más detalles.

Con la excusa de un joven que va a buscar a un balneario en Suiza a un compañero de trabajo, Verbinski elabora una historia que bebe de muchas fuentes, desde la novela La montaña mágica, de Thomas Mann, hasta las novelas góticas, así como las películas de terror de los Estudios Universal de los años 30 o de la productora Hammer y escenas que recuerdan a Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940) o a Marathon Man (John Schlesinger, 1976). Pero donde el guión pega el giro bueno es cuando ocurre algo que lo desvincula de Shutter Island (Martin Scorsese, 2009), porque hay un momento en el  que el filme parece una copia del mencionado filme basado en la novela de Dennis Lehane, cambiando el psiquiátrico por el balneario. La mencionada desvinculación es lo que hace al filme coger un importante impulso y descubrir las cartas, que son muy buenas por cierto.

También es un acierto la elección de los actores. Admito que es la primera película que veo de Dane DeHaan y reconozco que tiene un rostro que no se olvida que se amolda como un guante al ambiente de la película y a los acontecimientos que vive en primera persona. De igual modo Jason Isaacs hace un villano fuera de toda estridencia y hace ver lo bueno que es, más allá del Lucius Malfoy que interpretó en la saga Harry Potter. Mia Goth es otro descubrimiento, con otro rostro que no se te olvida y que parece sacada de un relato de Poe.

                   

La cura del bienestar es un filme hecho con contundencia visual que juega con el marco espacio-temporal de una ingeniosa manera, donde todo tiene una razón de ser y con el agua como elemento perturbador, tanto es así que no ves con igual normalidad un vaso de agua. Si esta crítica es más corta que las anteriores es por una sencilla razón: No se debe contar mucho y creo que he contado bastante y dado pistas suficientes para indicar lo que se puede esperar el o la que vaya a verla. Puede gustar o no, pero merece la pena gastarse el dinero de la entrada.

viernes, 24 de marzo de 2017

"Kong. La Isla Calavera": Sigue siendo el rey (de su hogar)

Si hay un animal del que todo el mundo tiene una referencia en la Historia del Cine ese es King Kong desde que hace más de ochenta años se enamorase de Fay Wray en el filme dirigido por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en 1933. Tras conocer dos célebres remakes (por parte de John Guillermin en 1976 con una joven Jessica Lange y de Peter Jackson en 2005) el director Jordan Vogt-Roberts retorna a la Isla Calavera, lugar donde habita el simio más grande y de gran corazón, para centrar la acción en ese lugar y sus habitantes.

Kong: La Isla Calavera no se puede considerar un remake propiamente dicho aunque toma prestados elementos no sólo de los filmes mencionados sino de los rodados en Japón en los sesenta dentro del género Kaiju y donde King Kong era el protagonista de algunos, enfrentándose en uno de ellos a Godzilla.

En el filme que nos ocupa se habla de temas recurrentes como es la supuesta superioridad del ser humano sobre la Madre Naturaleza y cómo todo se viene abajo cuando los elementos y la fauna y la flora se rebelan. Por ello este filme conecta con el mensaje que trasmitía el cine de catástrofes de los setenta con el fuego (El coloso en llamas, 1974), el mar (La aventura del Poseidón, 1972), la tierra temblando (Terremoto, 1974), los volcanes (El día del fin del mundo, 1980) o las abejas (El enjambre, 1978) como prueba de ello. De igual modo la lucha desigual del hombre con el reino animal tuvo un precedente literario en Moby Dick, que escribió Herman Melville y que John Huston trasladó a la gran pantalla en 1956 con Gregory Peck.

Lo atractivo de Kong. La Isla Calavera es el retrato del enorme simio ya que sus acciones van guiadas por sus sentimientos, atacando a los que intentan a acabar con él y protegiendo a los que se muestran amigables. Por ello es muy reseñable que se decida dividir a los exploradores en dos grupos físicamente, lo cual influirá en la visión que tendrán finalmente de Kong.

El protagonismo de Kong es de tal magnitud que ningún actor de carne y hueso le hace sombra. Ni Tom Hiddleston, un auténtico robaescenas, por ejemplo cuando se mete en la piel de Loki en los filmes de Thor o en Los Vengadores lo logra. Él y Brie Larson, la chica que no puede faltar en una película de King Kong que se precie, son los que más destacan en un reparto donde Samuel L. Jackson y John Goodman muestran la cara menos amable de los humanos, con una referencia mitológica (el mito de Icaro y sus alas de cera) incluida para mostrar la creencia de la supremacía humana gracias a la tecnología, aunque esta creencia se cae en picado como Icaro cuando se acercó al sol, en cuanto los animales entran en acción, en particular uno, con el que Kong rememora escenas del mencionado Kaiju. Y John C. Reilly es una de las sorpresas del filme con un interesante arco durante todo el metraje de la película.



Con una progresión que va de menos a más, la historia no ahorra en efectos especiales aunque se toma el tiempo necesario para contextualizar la acción del filme (el fin de la Guerra de Vietnam) que explica las actitudes de varios personajes y las razones por las que deciden viajar a la Isla Calavera, pero lo que deja claro es que Kong es el rey de su isla específicamente (recomiendo quedarse al final de los títulos de crédito para comprender esta matización).

lunes, 20 de marzo de 2017

"La Bella y la Bestia": El mismo cuento... y algo más

Disney parece haber encontrado un nuevo filón llevando al cine con actores de carne y hueso sus clásicos animados. A Alicia en el País de las maravillas (Tim Burton, 2010) y su secuela, La Cenicienta (Kenneth Brannagh, 2015) y El Libro de la Selva (Jon Favreau, 2016), que recientemente ganó el Oscar a los Mejores Efectos Especiales, le sigue ahora La Bella y la Bestia. El filme dirigido en 1991 por Gary Trousdale y Kirk Wise asentó la recuperación de los míticos estudios de animación tras el éxito de La Sirenita en 1989. La Bella y la Bestia ganó los Oscar a la Mejor Banda Sonora y a la Mejor Canción por Beauty and the Beast que interpretaba la mítica Angela Lansbury en el filme, ya que ponía voz a la Señora Potts y, además fue la primera película de animación que optó al Oscar a la Mejor Película (aquel año ganó El silencio de los corderos). Tras triunfar en los escenarios como musical, le ha llegado el turno de revivir en versión no animada. 

El director Bill Condon, ganador del Oscar al Mejor Guión Adaptado por su película Dioses y Monstruos (1998), además de dirigir Dreamgirls (2006) o Mr. Holmes (2015) es el encargado de retomar la historia basada en el cuento Jeanne-Marie Leprince de Beaumont que dio lugar a una notable película dirigida por Jean Cocteau en 1946. Condon ha basado su trabajo en trasladar la historia que millones de personas se saben de memoria calcando de principio a fin escenas, como el tema inicial Bella en la que la protagonista canta con los habitantes del pueblo donde vive. Se puede decir que se ve la historia conocida por todos de principio a fin añadiéndole detalles que aportan como la mención a la madre de Bella y lo que le ocurrió.

Esta es una película donde los efectos especiales están usados con criterio y maestría porque la animación de los objetos del castillo es uno de sus grandes logros con el número musical Qué festín o el enfrentamiento con los habitantes del pueblo como modélicos ejemplos. Asimismo he de admitir que una escena muy esperada, la del baile entre los dos protagonistas, canción al margen, podría haber estado más elaborada, puesto que la coreografía parece hecha para salir del paso.

Con respecto a las novedades hay también musicales, ya que además de usar los conocidos temas compuestos por Alan Rice y Howard Ashman se incluyen otros como el tema Evermore, que la Bestia canta en solitario cuando deja ir a Bella para salvar a su padre y que es uno de los aciertos del filme. La recreación de época y escenarios están, por otro lado, muy logrados.


Con respecto a las interpretaciones Emma Watson hace una Bella correcta sin más. Será que a mí aún me cuesta desvincularla del personaje de Hermione en la saga Harry Potter. Precisamente una revista cinematográfica proponía a Anne Hathaway como Bella, algo que personalmente lo veo más adecuado. Dan Stevens (Matthew Crowley en Downton Abbey) se esfuerza por ser una convincente Bestia que modifica su aspereza por la ternura, mientras que Luke Evans se luce como el presumido y perverso Gastón junto al que un amanerado Josh Gad crea un tándem complementario porque LeFou es aquí mostrado como un personaje leal y atraído por su amigo, una condición que los guionistas han acentuado hasta tal punto que Gastón sabe lo que LeFou siente por él, de ahí esa lealtad inquebrantable. Para mí el actor que está perfecto es Kevin Kline. El ganador de un Oscar por Un pez llamado Wanda compone un enternecedor Maurice y las escenas con Watson destilan gran ternura. Para poder disfrutar de Stanley Tucci, Ewan McGregor, Emma Thompson e Ian McKellen hay que esperar al final u oír sus voces en la versión original, retomando los roles a los que, por ejemplo Angela Lansbury, David Ogden Stiers o Jerry Orbach prestaron sus cuerdas vocales en la película animada, aunque el piano al que Tucci pone voz es otra de las novedades de esta película.

El diseño de producción también es notable así como el vestuario creado por Jacqueline Durran por lo que La Bella y la Bestia de acción real es una película muy lograda en muchos aspectos pero no hace que nos olvidemos del filme animado que se quedó grabado en nuestras mentes hace 25 años.