Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de diciembre de 2018

"Bohemian Rhapsody": Recital de Rami Malek

Un servidor ha repetido en más de una ocasión el papel que juegan las expectativas. Cuando son muy altas puede uno darse contra un muro al comprobar que el boom no era para tanto o confirmar las opiniones entusiastas y sumarse al grupo de admiradores de un filme concreto. 

La segunda experiencia es lo que un servidor vivió al ver, por fin Bohemian Rhapsody, la película sobre el grupo Queen con la atención focalizada en el personaje de su principal y carismático vocalista, Freddie Mercury (1946-1991). La película tiene un buen guión obra de Anthony McCarten, responsable de historias que se centraban también en personajes reales como La teoría del todo (James Marsh, 2014) o El instante más oscuro (Joe Wright, 2017) con gran éxito de público, crítica y premios, ya que sus protagonistas, Eddie Redmayne en la piel de Stephen Hawking y Gary Oldman encarnando a Winston Churchill respectivamente ganaron el Oscar

Algo parecido puede suceder ahora con su protagonista, Rami Malek transformándose de manera asombrosa en Mercury: sus movimientos, gestos, acento, todo (lo de la voz para que suene como la del personaje real es tema aparte) es para un servidor una fusión con el cantante tan profunda que uno olvida el hecho de que no es el real. Malek lo da todo física y emocionalmente para dar vida a un hombre muy particular, un genio algo excéntrico que hizo vibrar a las masas con sus actuaciones que derrochaban pasión y energía. 

Prueba de lo dicho es la recreación del concierto solidario Live Aid que se celebró en el Wembley Stadium en 1985, para recaudar dinero destinado a paliar la pobreza en África. Ese evento es el usadio en la película como inicio de un filme con la ya manida (pero eficaz aún) fórmula de estructura circular, donde se empieza en un punto y se vuelve años atrás en forma de extenso flashback para avanzar y llegar al mismo al final. 

La historia lineal, que comienza en los 70, muestra a un Mercury adolescente pero ya dando pistas de su peculiar personalidad. Malek está convincente en todo momento. Con una carrera en la que brillan trabajos en la pequeña (las series The Pacific o la aún en emisión Mr. Robot) y gran pantalla, con ejemplos como el tríptico de Noche en el museo, The Master (Paul Thomas Anderson, 2012) o Las vidas de Grace (Destin Daniel Cretton, 2013) Malek está sencillamente magistral metido en la piel de un hombre como Mercury el cual tuvo una vida algo turbulenta con una confusión entre lo que deseaba y lo que amaba que le pesó en su vida privada, llena de excesos y una promiscuidad que el filme sugiere sutilmente sin tener la necesidad de ser explícito, una de las virtudes del filme.

A nivel de interpretación no se puede obviar el talento de los actores que interpretan a los otros tres miembros de Queen, todos ellos muy convincentes, pero lo del parecido del londinense Gwilym Lee Brian May es espectacular. La labor de Joseph Mazzello, quien se dio a conocer siendo un niño en títulos como Presunto inocente (Alan J.Pakula, 1990), La fuerza de la ilusión (Richard Donner, 1992) o  Parque jurásico (Steven Spielberg, 1993), como John Deacon, el bajista, y de Ben Hardy, quien dio vida a Angel en X-Men:Apocalipsis (Bryan Singer, 2016) o a Polidori en Mary Shelley (Haifaa Al-Mansour, 2017), interpretando al batería de la banda, Roger Taylor es también destacable porque se crea una complicidad entre los cuatro que parecen un grupo musical verdadero, con discusiones, y momentos emotivos y de camaradería muy logrados.

Tampoco puede un servidor olvidarse del gran trabajo y cambio de registro de dos actores muy populares por series televisivas: Aidan Gillen (Meñique en Juego de Tronos) ofrece una cara muy distinta del personaje habitante de Poniente, y Allen Leech (el bondadoso Tom de Downton Abbey) ofrece aquí una actitud contraria al encarnar al ex amante de Mercury. Sin olvidarnos del correcto trabajo de Lucy Boynton (la condesa Elena en la versión de Asesinato en el Orient Express dirigida por Kenneth Branagh) como Mary Austin, la pareja sentimental de Mercury y una mujer necesaria en su vida sintiendo a su vez atracción por los hombres, de los principales conflictos emocionales del personaje.

Bohemian Rhapsody tiene un ritmo frenético que las más de dos horas de duración pasen muy rápido y momentos como la creación de la canción del título y su éxito a pesar de su excesiva duración para lo acostumbrado se combinan con otros más pausados e impregnados de sentimiento como la manera de afrontar Mercury el haber contraído el SIDA  por ejemplo. Todo ello (independientemente de quién dirigiese las escenas ya que Bryan Singer está acreditado pero fue despedido y el trabajo lo completó el actor y director Dexter Fletcher) está aderezado con momentazos musicales como el emocionante We are the champions, Somebody to love, We will rock you o Who wants to live forever y otras muchas canciones de una banda que marcó y cuyo legado continúa muy vivo.

El filme, aunque contenga inexactitudes sobre algunos aspectos de la trayectoria de Queen o de la vida de sus componentes, tiene tanta fuerza, similar a la potencia que despliega Rami Malek, (al que un servidor, mojándose de lleno, considera que el Oscar no debería escapársele) que es un disfrute para los espectadores fans o no de Queen, por la carga emotiva y la adrenalina que desprenden sus imágenes.

domingo, 2 de diciembre de 2018

"Durante la tormenta": Otras vidas

Siempre se agradece que haya directores que apuesten por un género y lo desarrollen. Ese es el caso del thriller en sus diferentes variantes y que lleva varios años cultivando Oriol Paulo, ya sea en su faceta de guionista, labor que ejerce en filmes dirigidos por otros cineastas como Los ojos de Julia (Guillem Morales, 2010) o Secuestro (Mar Targarona, 2016), como de director de filmes propios, los cuales también escribe. Si dejó un buen sabor de boca tanto con El Cuerpo (2012) como con Contratiempo (2016), las buenas sensaciones continúan con su nuevo largometraje, Durante la tormenta.

En esta película, como en la citada El Cuerpo, Paulo vuelve a escribir una historia junto a Lara Sendim, que a un servidor le recordó ligeramente a una combinación de Frequency (Gregory Hoblit, 2000) y la serie A través del tiempo (1989-1993) pero precisamente el guión marca la diferencia y también las interpretaciones.

Una extraña conexión entre un niño de 1989 y una mujer joven casada y con una hija más de dos décadas después en el transcurso de una noche donde se produce el fenómeno meteorológico del título da lugar a una situación que la protagonista vive con un desconcierto que el espectador también comparte. A un servidor le recordó la sensación al ver en el cine Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997), donde uno se preguntaba constantemente: ¿Qué pasa aquí? Esa extrañeza, gracias a guiones logrados, no distancia, sino que atrae de una manera inexplicable y mágica porque produce la sensación y el deseo de desentrañar el misterio de lo que ocurre y también saber cómo se resuelve. 

La película establece un rompecabezas donde un cruce de líneas temporales posibilita conocer una realidad alternativa si se cambia un hecho del pasado, además de desvelar secretos y verdades nunca manifestadas.

Ese desconcierto magnético invade una historia con una ambientación muy lograda gracias a la fotografía de Xavi Giménez, ganador de un Goya por Ágora (Alejandro Amenábar, 2009) y una música inquietante del gran Fernando Velázquez, demostrando su capacidad para crear climas de tensión y emoción lo cual se pudo comprobar en trabajos con J.A. Bayona como El Orfanato (2007) o Lo Imposible (2012) o el propio Paulo en Contratiempo.

A ello hay que sumar las interpretaciones de un reparto en estado de gracia donde cada uno de sus integrantes cumple su función y es pieza clave de ese rompecabezas que se va armando poco a poco y donde unas muertes tienen mucha importancia. El peso mayor de la película lo lleva una maravillosa Adriana Ugarte, quien demuestra una vez más que es una de las mejores actrices actuales y de su generación. 

Aunque saltó a la fama por la magnífica serie La Señora (2008-2010) un servidor la vio actuar por primera vez dos años antes en teatro haciendo de Adela, la hija menor en La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca acompañada por Margarita Lozano, Nuria Gallardo, María Galiana y Ruth Gabriel. Ya ahí demostró unas capacidades que refrendó en la citada serie de época, así como en otro exitazo televisivo, El tiempo entre costuras (2013-2014), una espléndida adaptación de la novela de María Dueñas, además de protagonizar películas de distintos géneros como El patio de mi cárcel (Belén Macías, 2008), Lo contrario al amor (Vicente Villanueva, 2011), Combustión (Daniel Calparsoro, 2013) o Julieta (Pedro Almodóvar, 2016).

En Durante la tormenta pasa por muchos estados emocionales en poco tiempo, y precisamente sus dotes interpretativas son las que hacen que el personaje sea creíble en todo momento en situaciones increíbles dado el fenómeno que se produce y que altera de manera drástica su existencia. 

Por su parte Chino Darín, habitual ya en nuestras pantallas tiene el personaje digamos sorpresa de la película con una muy buena limpieza de su acento natal. A ambos acompaña Javier Gutiérrez en un personaje que es un nuevo ejemplo del abanico de registros que tiene, los cuales parecen infinitos y que no le importa un papel no protagonista, lo cual no es sinónimo de irrelevante. En este caso es todo lo contrario, ya que es una pieza clave de la historia que ocurre y que se altera. Por ese mismo motivo, las actuaciones de Alvaro Morte (el Profesor de La casa de papel), Silvia Alonso (Tierra de lobos, Tiempos de guerra), Nora Navas, Clara Segura (inolvidable en Mar Adentro de Amenábar, Miquel Fernández (Mar de plástico), Ana Wagener, Aina Clotet o Belén Rueda son igual de destacadas, ya que si chirriase algún elemento el castillo de naipes se iría abajo.

Durante la tormenta es un nuevo ejemplo de historia que atrapa, porque tiene una estructura interna sólida y unas interpretaciones excelentes, para contar lo que sucedería si cualquier cosa del pasado se cambiase y confirma la teoría de que la vida, desde que nos levantamos por la mañana, es una sucesión de decisiones inconscientes, de ahí la pregunta ¿Qué hubiera pasado si en vez de esto hubiese hecho aquello? El filme de Paulo plantea una situación de vida alternativa y que trata la importancia de esas mencionadas decisiones. Una grata sorpresa este thriller de corte fantástico, y  que también lo es en el resultado.       

jueves, 22 de febrero de 2018

"Deber cumplido": Traumas y remordimientos

La experiencia de ir a una guerra tiene que impresionar sí o sí. Por muy dura que sea una persona, es una situación tan anómala, que tiene que marcar a fuego de alguna manera. El cine ha hecho obras maestras sobre los desastres de las contiendas bélicas y la vuelta a casa de los combatientes, siendo para un servidor Los mejores años de nuestra vida (William Wyler, 1946) y El Cazador (Michael Cimino, 1978) dos de las más contundentes y logradas sobre el tema. Si la primera se centraba en la Segunda Guerra Mundial y la segunda en la Guerra de Vietnam (muy apegadas ambas a cuando tuvieron lugar), la Guerra de Irak centra la atención de Deber cumplido

Basándose en hechos reales y, concretamente, en un libro escrito por David Finkel, Jason Hall escribe el guión de su ópera prima tras centrar estos años anteriores en la actuación y en la escritura, firmando él los guiones de tres filmes tan dispares como American Playboy (David Mackenzie, 2009), El poder del dinero (Robert Luketic, 2013) y El francotirador (Clint Eastwood, 2014).

Hall apuesta por una historia contenida con pequeños pero efectivos golpes de efecto contando la experiencia de tres hombres que vuelven a sus hogares con sus familias, con el recuerdo de lo que allí vivieron les persigue. La elección del reparto es uno de los aciertos del filme, por escoger a actores jóvenes que no son súper estrellas, lo cual hace aún más realista lo que se cuenta.

De todos, Miles Teller es el que tiene un mayor protagonismo. El protagonista de Whiplash (Damien Chazelle, 2014) hace un gran ejercicio de contención para dar vida a un sargento lleno de culpa y arrepentimiento por dos episodios concretos de los que se siente responsable y que afectaron a terceras personas. Se nota una naturalidad sobre todo en su actitud, que resulta bastante creíble y la visita a uno de los afectados es uno de los momentos más emotivos de la película, donde se exalta la camaradería y la amistad. Por otro lado su aparente normalidad se va resquebrajando, necesitando ayuda pero anteponiendo el bien de los que le rodean antes del suyo propio. Teller demuestra en este filme que va con paso firme en su carrera. Su esposa es interpretada con idéntica naturalidad por Haley Bennet, vista en títulos como el remake de Los siete magníficos (Antoine Fuqua, 2016) o La chica del tren (Tate Taylor, 2016).

El segundo foco de atención está puesto en otro combatiente interpretado por Beulah Koale, actor de trayectoria mayoriariamente televisiva. En este caso sirve para poner de manifiesto las secuelas a nivel psicológico que una guerra puede acarrear y las dificultades que provocan en la vida diaria. Keisha Castle-Hughes, a la que conocimos desde niña por su debut en el cine, Whale rider (Niki Caro, 2002), que le proporcionó una nominación al Oscar, interpreta a su mujer. Vista en Juego de Tronos como una de las chicas guerreras de Dorne, ha demostrado el paso a la edad adulta con creces y en Deber cumplido le dan la oportunidad de mostrar la ternura y el miedo por las reacciones de su marido.

Deber cumplido cuenta con una lograda fotografía de Roman Vasyanov en cuyos créditos se encuentran Escuadrón suicida (David Ayer, 2016) o Bright (David Ayer, 2017) y música de Thomas Newman, que ostenta un record nada agradable: 14 nominaciones al Oscar sin premio, por cierto.

Sin ser la gran película del año Deber cumplido se deja ver y es muy realista a la hora de mostrar las secuelas de una guerra en hombres que están rotos por dentro y que, contradiciendo la sobada premisa de que un hombre de verdad no debe ni mostrar debilidades ni llorar se nos muestra a personas llenas de miedos y que necesitan ayuda, mientras otros, por desgracia, no pueden soportar la presión. Así somos los seres humanos sin distinción de sexo.    

sábado, 30 de septiembre de 2017

"La Cordillera": Cumbre borrascosa

Vistos los acontecimientos que acaecen en la nueva película de Santiago Mitre, el uso por mi parte del título, en español y en singular de la famosa novela de Emily Brontë no es algo baladí, dejando claro que en este caso los amores apasionados brillan por su ausencia, si exceptuamos una escena de puro deseo carnal.

La Cordillera es una película gris sobre, literalmente, el fondo blanco del paisaje donde transcurre una cumbre iberoamericana, una metáfora de la negrura que se insinúa tanto en los asuntos de política internacional como en los privados del presidente argentino encarnado de manera ejemplar por Ricardo Darín. El protagonista de El hijo de la novia (Juan José Campanella, 2001), La Fuga (Eduardo Mignogna, 2001), El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009) o Truman (Cesc Gay, 2015) y tantos célebres títulos en una ejemplar trayectoria compone un personaje gris del que se mantienen sospechas sobre ciertos acontecimientos pero nunca se confirman.

Por lo dicho, el guión firmado por el propio Mitre y Mariano Llinás, como ya hicieron en Paulina (2015) juega a un suspense con ecos claros de Alfred Hitchcock, sobre todo de Recuerda (1945) y Martin Scorsese, con Shutter Island (2010) como título que se viene a la cabeza en un momento concreto del filme. Mitre juega también con las contraposiciones al apellidar Blanco al personaje que interpreta Darín, cuando es más bien turbio, repito, por lo que se intuye más que lo que se muestra explícitamente. Es por ello que La Cordillera tiene, en mi opinión unos mimbres de suspense menos sólidos de lo esperado, con más preguntas sin responder que respuestas, dejando al espectador que saque sus conclusiones.

Por otro lado los entresijos de la Cumbre de Jefes de Estado se evidencian en conversaciones privadas, de ahí que el equipo asesor del "Presidente Darín" brille a la hora de mostrar cómo desempeñan su trabajo tanto a la hora de organizar agendas como de enmendar problemas privados que puedan afectar a su jefe. De entre todos los componentes, brilla la actriz Erica Rivas como eficiente mujer de confianza dentro del equipo.

Pasando a la trama personal Dolores Fonzi compone un complejo personaje que es la clave del suspense en la parte privada del personaje de Darín. Sus afirmaciones, tras un trágico suceso, son puestas en duda, pero dichas con tal convicción que ya no miras a Darín con los mismos ojos del principio. Mitre acierta  en un aspecto para mí reseñable en asignar los papeles de dos presidentes a actores del país correspondiente: el de Méjico es interpretado por un espléndido Daniel Giménez Cacho, de gran recuerdo para un servidor en Profundo carmesí (Arturo Ripstein, 1995) o en destacadas intervenciones en el cine español, como Celos (Vicente Aranda, 1999) o La mala educación (Pedro Almodóvar, 2004). La conversación privada entre él y Darín es de las mejores escenas de la película. Por su parte la actriz chilena Paulina García interpreta a la presidenta del país anfitrión de la cumbre.

Y también es muy buena la intervención de Christian Slater como representante del gobierno estadounidense. Sólo tiene una escena pero está tan natural y convincente que es una alegría para los cinéfilos ver que el Adso de Melk de El nombre de la rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986) con otras destacadas películas en su carrera como Amor a quemarropa (Tony Scott, 1993) o Entrevista con el vampiro (Neil Jordan, 1994) sigue en plena forma. Sin embargo Elena Anaya en su papel de periodista está tan seria que no tiene la soltura y naturalidad a los que nos tiene acostumbrados.    

La Cordillera muestra la trastienda de las altas esferas de poder y el intento de tapar oscuros episodios del pasado pero al final se tiene la sensación de que te han dejado a medias, por un guión ambiguo y no del todo esclarecedor.